Domingo Terroba

Fotografía de Veronika Csereiova.
Fotografía de Veronika Csereiova.

Bienvenido Domingo a Editando con mi gato.

Eres de Ronda, Málaga, has pasado por platones de televisión y hemos conocido parte de tu vida, sin embargo, ahora vives en Edimburgo, eres escritor… ¿En qué momento se produce ese antes y después y te lanzas a escribir?

No hubo un antes ni un después, sino más bien una continuación con altibajos, como todo en la vida. Empecé a escribir muy joven, y tuve la suerte de publicar con una multinacional muy joven, pero como la juventud es inquieta y proclive a experimentar, pues con las vivencias también llegan los tropiezos. El que no haya conseguido una constancia como escritor se debe a mis altibajos emocionales, depresiones que con frecuencia me han dejado inactivo y, esto, se expande a todas las parcelas de tu vida. Pero que también definen mi forma de escribir y de contar las historias que cuento.

Tu primera novela “Tardes con Lázaro”, es coescrita y editada por Random House, háblanos sobre ella.

Es una novela de intriga y de misterio, como se llamaba antes, ahora, con la manía de los anglicismos, se dice Thriller. Una novela de acción donde se ofrece una versión no ortodoxa de los evangelios. Se tradujo al portugués y se editó también en Brasil. Una experiencia insólita y también

inolvidable para un muchacho con veinte pocos años, que tendría yo por aquel entonces.

“Recuerdos de otra vida” es tu segunda obra, ¿qué nos puedes contar sobre ella? ¿Qué te impulsa a escribirla?

Me impulsó la soledad. El aislamiento. Yo llegué a Montreal con una maleta en la mano, poco dinero y sin hablar el idioma. Pase siete meses sin poder comunicarme con nadie. Me iba al parque y sentía alivio observando a la gente interactuando entre ellos. Fue una experiencia muy dura, que no repetiría. “Recuerdos de otra vida” habla de un chico que emigra desde su México natal a Canadá. Allí se siente libre como homosexual. Se enamora de un señor y, ese amor complica su vida al punto de romper con todo. Por otro lado, esa experiencia lo enriquece somo ser humano y descubre una parte espiritual de sí mismo que no conocía.

Luego llega “Oculto en la memoria”, tu primer thriller psicológico… escalofriante, ¿cómo surge esa historia? ¿Tiene algo de real o es pura ficción?

Surge como terapia. Yo atravesaba el epicentro de una depresión severa. No veía salida ni forma de mejora. La terapia no funcionaba y me cambiaban de medicamentos con frecuencia.

Me senté un día y comencé a escribir lo que me pasaba por la cabeza. Mis tormentos, mis miedos, mis angustias, y todo lo que me robaba aire. Sentí alivio echando fuera lo que me ataba por dentro, pero jamás pensé en convertirlo en novela. Fue cuando fui mejorando, que revisando los textos se me ocurrió darle forma y crear una historia. La novela tiene bastante de real en cuanto a la enfermedad mental y sus síntomas. Todo lo demás es ficción. Por cierto, quiero adelantar que en breve sale una nueva versión de “Oculto en la memoria” que acabo de reeditar y corregir. Esta novela se ha traducido al inglés.

Y finalmente, escribes “A los ojos de Dios”, tu segundo thriller ¿Qué supone esta obra en tu carrera como escritor?

Madurez, sobre todo. Madurez como autor. Estoy muy feliz con esta novela. Por un lado, porque he vuelto a profundizar en el estudio del judaísmo del segundo templo, de donde saco el personaje de Aaron, un rabino ortodoxo que ve como la ley mosaica lo pone ante una grave encrucijada. La novela contiene elementos que enganchan desde el principio. Sigo en la línea de los personajes atormentados por un pasado no resuelto. Los traumas, intentar canjear errores que ya forman parte de nuestra vida, y la fe en un dios que parece mirar hacia otro lado cuando se requiere de su ayuda, aportan contenido, realismo y drama a la lectura. Ya se han vendido más de 5.000 copias en formato digital, lo que me aporta seguridad y ganas de seguir escribiendo.

Has viajado por diferentes lugares del mundo, ¿han marcado esas experiencias tu forma de escribir y contar las cosas?

Sin lugar a duda. Vivir en otras culturas me ha aportado muchas cosas buenas, como libertad de criterio. Saber más de mí mismo. Me ha ayudado a menguar mis miedos. Mira, yo me fui de España queriendo ser yo y, curiosamente, fuera de España me convertí en otro. Mi vida adulta se ha desarrollado en la cultura anglosajona, lo que implica un modo de decir y contar las cosas diferente, que voy fundiendo con mi raíz latina.

¿Cómo creas a tus personajes?

Pues con la mente. No hay otra. Ninguno tiene rasgos o atisbo de alguien conocido, por los menos, hasta el momento.

¿Podemos decir que hay tintes tuyos, o de tu vida, a lo largo de tus obras?

Solo cuando echo mano al complejo mundo de la mente; ahí me encuentro y me identifico. De mi vida personal o, de mi forma de ser, no hay nada.

Como decíamos al principio de la entrevista, hay un antes y después en tu vida, quizás ¿ese momento influye para que te vuelques en la escritura?

Para mi cada día que pasa es un después, y cada día que llega un nuevo inicio. Que haya sido popular en un momento determinado de mi pasado, es solo una experiencia más que se suma al conjunto. Veo mi vida como una sucesión de días elaborados con pensamientos. En ocasiones ocurren cosas excitantes y en otras ocasiones te aburres.

¿Qué libro ha marcado tu vida?

Mi vida no está marcada por un libro, una película o una melodía. Lo que me da significado es mi familia, mi pareja y, esos sucesos repentinos, que cuando acontecen, sí que dejan huellas.

¿Algo en lo que quieras hacer hincapié sobre ti o sobre tus libros?

Pues, trabajo en mi interior para encontrar quietud; sin calma mental la vida es un amasijo de ruidos. Sobre mis libros, diría que es la forma en la que rastreo dentro de mí para encontrar esa templanza escondida en alguna parte.

¿Tienes ahora algún proyecto entre manos?

Si. Comienzo una nueva novela y empezamos en breve la traducción al inglés de “A los ojos de Dios”.

¿Algún consejo para la gente que quiere empezar a escribir?

Los consejos son experiencias de otros que pueden o no encajar en nuestras vidas. Piensa que la mente es comparativa. Cada uno debe experimentar por sí solo, es ley vital.

¿Algo que no te hayamos preguntado y quieras contarnos?

Pues que os agradezco vuestro interés por indagar en mis novelas y también por darme la oportunidad de poder expresarme como escritor y como persona.

Gracias.

Muchas gracias Domingo por tu tiempo, un abrazo.

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