Se trata de una pieza del creador Manuel Tejera que podrá verse todos los jueves de abril, a las 20:00h, en la sala Nave73
El ritmo frenético de las sociedades avanzadas y una digitalización que transforma la manera que tenemos de entender el mundo, ha cambiando también las relaciones humanas. Mientras nos distanciamos del contacto y nos creamos una imagen de nosotros mismos en formato reel, vamos convirtiéndonos en estatuas: figuras expuestas de manera permanente en un museo esperando a ser tocadas por una multitud que solo es capaz de observar la superficie. Partiendo de esta idea, el creador y performer Manuel Tejera (Torrelavega, 1997) lleva a Nave 73 todos los jueves de abril, a las 20:00h, INT. MUSEO’. Una pieza, su ópera prima, que invita a reflexionar acerca de la necesidad de volver a mostrar la fragilidad humana y encontrar de nuevo en el otro ese sostén que nos socorre cuando necesitamos ayuda o, simplemente, ser nosotros mismos.
‘INT. MUSEO’ es el viaje que inicia una estatua para reencontrarse con la piel que tuvo tiempo atrás bajo las capas de piedra que ahora la recubren. Una escultura viva que, tras tanto tiempo en la sala de exposición, ha supuesto que no hay forma posible de volver a su materia de origen. Así, la vulnerabilidad, la necesidad de ayuda externa y las armaduras que la sociedad desarrolla sobre nuestra piel, y que nos hacen sentir más solos, son algunos de los temas que brotan entre las grietas de este ser petrificado.
y es que, aunque estamos más conectados que nunca, cada vez resulta más frecuente sentirnos profundamente solos. Las pantallas y las redes sociales funcionan como un refugio ficticio en el que no hay cabida para las emociones incómodas, sólo para aquellas que nos proporcionan gratificación inmediata, haciéndonos cada vez más intolerantes al dolor propio y ajeno. En este contexto, la soledad no elegida emerge como uno de los riesgos más silenciosos y extendidos de la sociedad contemporánea.
Este proyecto tiene una relación estrecha con las artes vivas y, aunque se estrena en un teatro, su naturaleza expositiva le impulsa a habitar espacios menos convencionales, como la sala de un museo. De hecho, la pieza incluye en su experiencia elementos museísticos como una audio guía que pretende conectar al espectador con la historia de la figura protagonista.
De esta manera, se configura una obra multidisciplinar en la que también hay cabida para la danza o, incluso, la ciencia. Un elemento que aparece a través de un theremin tocado en directo por el astrofísico Joaquín Delgado, simbolizando ese algo que suena sin necesidad de ser tocado, como el calor que se transmite de cuerpos celestes a cuerpos cárnicos. Además, contará con piezas originales compuestas por Tagore González, creador sonoro que ha colaborado con nombres de la escena como María Velasco, Carlota Ferrer o Beatriz Jaén.
La obra reflexiona acerca de la necesidad de volver a mostrarnos vulnerables en una sociedad que ha aprendido a permanecer expuesta en el museo de las pantallas y las redes sociales, inhibiendo su capacidad para tolerar la expresión emocional del otro
‘INT. MUSEO’ resultó ganadora de la última edición del Festival A4BANDAS. Un certamen para piezas en proceso de creación que organiza Factoría Jarana en colaboración con Nave73 con el objetivo de dar voz e incentivar al talento emergente. Junto a Manuel Tejera y Joaquín Delgado, completan el elenco de performers en escena Pablo Villa Sánchez, Suerte Quintero Bandrés y Paula Casales.
Manuel Tejera (Torrelavega, 1997) es intérprete, director de escena contemporánea y diseñador con base en Madrid. Su práctica como creador escénico se centra en la construcción de dispositivos donde el cuerpo, la imagen y el texto se entrelazan para activar experiencias liminales: sueños colectivos, ficciones especulativas o rituales escénicos que ponen en juego la memoria, el conflicto o la necesidad de evasión. Los formatos en los que trabaja tienen el objetivo de cruzar lo teatral, lo instalativo y lo inmersivo, estableciendo una mirada contemporánea que convoca al espectador a habitar lo no resuelto, más que a comprenderlo. Sus obras parten de preguntas filosóficas encarnadas en acciones concretas, absurdas o poéticas, y combinan el pensamiento crítico con la fragilidad y la extrañeza de lo vivo. En ellas explora temas como la ciencia ficción, la experiencia del cuerpo atravesado por la historia o las posibilidades de construir narrativas colectivas desde lo fragmentario.
