Máximo Huerta firma una novela conmovedora para hablarnos de lo que callamos, de lo que olvidamos… y de lo que nunca se borra del todo
Mamá está dormida nos recuerda que, en ocasiones, el viaje más largo es hacia adentro de uno mismo. Cuando Aurora empieza a tener problemas de memoria, le pregunta a su hijo: «¿Y tu hermano dónde se encuentra?». Una frase que podría ser mundana y trivial si no fuera porque ese hijo, de cincuenta y tres años, siempre había pensado que era el único. ¿Es verdad o es una alucinación? ¿De qué manera podría esto cambiar su vida? ¿Pesan más las certezas que surgen en medio de las grietas de sus discusiones o los recuerdos vagos de su madre? Para descubrir la verdad, los dos emprenderán un viaje en autocaravana.
Mamá está dormida muestra la capacidad narrativa de Máximo Huerta, que nos sumerge en una historia repleta de personajes intrincados y matices emocionales. El escritor trata asuntos como la búsqueda de identidad, la soledad y la conciliación con el pasado, todos ellos enmarcados en una prosa evocadora y delicada. La historia mantiene la intriga del lector al alternar pasajes de introspección con otros de enorme intensidad, lo que hace del libro una lectura muy emotiva y sugerida para aquellos que gustan de narraciones que indagan en el mundo interior de sus personajes principales. Asimismo, la ambientación es esencial, puesto que los escenarios que describe Huerta ayudan a construir un entorno íntimo y absorbente.
Los diálogos, que están llenos de vulnerabilidad y sinceridad, hacen posible que el lector se conecte aún más con los conflictos internos de cada personaje, lo que provoca que la novela siga resonando después de haberla finalizado. Es una novela conmovedora que trata con mucha sensibilidad un tema difícil y generalizado. El libro, si bien tiene momentos duros, también está escrito con una belleza y una delicadeza poética que lo vuelven particularmente emotivo. Huerta logra representar con gran veracidad las contradicciones, los sentimientos y las pequeñas escenas de la vida cotidiana que acompañan los momentos más difíciles de la vida. La narración está colmada de humanidad, es sincera e íntima. Una narración que conmueve y motiva a pensar acerca de la fragilidad de la vida, el amor y la memoria.
Mamá está dormida es una novela de esas que se quedan impregnadas en ti cuando llegas a la última página. Es dolorosa, necesaria y hermosa. Por supuesto que sí. Está redactada con cariño y sensibilidad. El mensaje es tan importante que debería ser recibido por todos. No es sencillo olvidar lo que no quieres recordar, ni ver a quien deseas que olvide mientras tú sigues recordando. Máximo Huerta escribe con una sensibilidad especial sobre la memoria, la familia y el duelo, creando una historia íntima y muy emotiva. Es una novela delicada, llena de verdad, que se lee con facilidad pero deja huella.
