Recientemente ha publicado el poemario Amar es libertad. Sus poemas han sido utilizados como modelo didáctico para el aprendizaje del español por el ministerio de educación francés
Hola Olivier, bienvenido a la revista. Recientemente has publicado Amar es libertad, ¿que nos puedes contar sobre el libro?
Amar es libertad, publicado por Ediciones Doce Calles, reúne la poesía de tres de mis poemarios. Viu pren la paraula es una edición bilingüe, con poemas en catalán y su traducción al castellano, que recogen el despertar y la toma de la palabra en los años de plomo y silencio, a finales de los sesenta e inicios de los setenta. En Besa las estrellas, El Niño yuntero sueña, levanta el vuelo y besa las estrellas junto a Erasmo de Rotterdam, Erich Fromm, Bécquer y Espronceda, Miguel Hernández y Neruda, para defender la paz y la libertad, la tierra y el agua limpia, el amor y la vida, así como el derecho de toda mujer a ser auténtica, libre y capaz de elegir con dignidad. El tercero, Esther Koplowitz, un sueño de amor, presenta al ‘gato negro’ que salta sin pértiga y sin red desde la base hasta la cima de las Torres Blancas de Madrid y de La Mancha para coger a su Dulcinea de la cintura, bajarla de las nubes y hacerla pueblo, al entregarle las rosas de fuego y de nieve, con unos versos apresurados que cantan la belleza sin par de su alma buena.
¿Nos podrías definir el concepto de libertad?
La libertad de expresión y acción nos hace responsables de nuestras palabras y actos. La libertad implica no tener que temer nada de ningún poder al tomar la palabra y exponer nuestra franca opinión, desacuerdo y oposición a las reglas inalterables y leyes inmutables de todos los mandamases de turno. Lo diré en dos versos:
Ante el Poder me levanto y tomo la palabra.
Ante el humilde me inclino y bajo la mirada.

¿Qué es para ti el amor?
El amor es la fuerza anímica y creadora que nos despierta, nos eleva y nos lleva más allá de todos los límites. El amor nos identifica y, como el arte, es la huella digital que va de lo propio a lo universal. El amor es una potencia indestructible que nace y crece en el seno de uno mismo; nunca viene de fuera, aun cuando el otro pueda ser espejo y catalizador múltiple, en quien y a través de quien concentramos y proyectamos nuestra capacidad de ser y de amar a nuestros semejantes y a los diferentes. Por encima de los credos, de las razas y de los sexos están el amor y los versos.
¿Cuál fue el proceso creativo detrás de la selección y orden de los poemas?
Son tres poemarios diferentes e independientes, nacidos en tres décadas convulsas, que, sin ser toda mi obra poética, sí representan lo esencial. El libro de Esther… es el renacer al amor y a la utopía, con la fuerza acrecentada del fuego nunca extinto de Besa las estrellas. Y si existe una continuidad natural en el tiempo que moldea y transforma mi visión de las cosas, y que marca mi propia evolución como poeta, nunca dejé de ser el hijo de Domitila y Olivier, aquel joven rebelde del mayo del 68, del Prohibido prohibir y de La imaginación al poder.
¿Sigues un método específico a la hora de escribir y compilar tus textos, o prefieres dejarte llevar por la inspiración del momento?
Escribo por periodos, por impulsos vitales, ante la necesidad de seguir vivo en un mundo que no es el mío, no es el tuyo, no es el nuestro, y de darle un sentido, más allá de mí mismo, a mi efímera existencia y a mi paso por la tierra.
¿Hay algún poema de Amar es libertad que consideres especialmente significativo?
Estos son los poemas que considero especialmente más significativos dentro de mi obra: quince textos que marcan afectos, lugares y momentos esenciales de mi vida. Tres están dedicados a mis padres —Domitila, En los ojos de mi padre y La semilla—; uno a mi hijo, Olivier Herrera Auria —Él, mi amor—; uno a mi pueblo —Alcalà-Alcossebre i Capicorb, cant d’amor i fidelitat—; tres a Esther Koplowitz —Esther, Las huellas de Esther y Quien pudiese—; y siete que fueron publicados por Hatier, Belin y Hachette como modelos de creación poética en Francia: Eres tú, Por ti, Te amaré, Me gusta la gente, Llamé a una puerta, Andalucía y Julio Verne.
Me afecta más la vulnerabilidad de mis hijos y la ajena que la propia: la ajena me conmueve y me empequeñece; la mía me revuelve como una fiera y me levanta
¿Puedes compartir una anécdota o el trasfondo de la creación de ese poema?
Los tres poemas Llamé a una puerta, Andalucía y Julio Verne los escribí una mañana en la estación de Sants, en Barcelona, mientras esperaba tomar el tren hacia Alcalà de Xivert, pensando en una joven bailaora de flamenco, franco-española, a la que nunca volvería a ver.
El poema Eres tú lo han copiado los estudiantes miles de veces, traduciéndolo al francés, retirando mi nombre y poniendo el suyo; no es posible hacerle mayor honor a un poeta.
La semilla se lo dediqué a mi padre, a Emiliano Zapata y a Lázaro Cárdenas, al clausurar en la UAM Iztapalapa, en 1999, el acto académico por el 60 aniversario de la llegada a Veracruz del barco con los niños españoles.
El poema Julio Verne fue utilizado por el Ministerio de Educación francés para las pruebas del CAPES de español en los años 2006 y 2012, propuesto en análisis comparativo con las Odas de Pablo Neruda; y Andalucía fue presentado en 2010 como modelo de creación poética.
Asimismo, Andalucía es propuesto por el GFEN como poema de estudio comparativo, por su contenido y sencillez, junto a La palabra del maestro Octavio Paz.
¿Qué mensaje esperas transmitir a los lectores con este libro?
Primero, la recuperación de la memoria y el estudio de nuestra historia, sin pasar hoy cuentas a nadie, pues ya murieron todos los responsables; lo que procede es pasar página después de leerla y comprenderla.
Segundo, entender que amar es libertad y que, sin derechos, no se puede exigir a nadie la contrapartida de las obligaciones; y que, ante todo desencuentro, separación o divorcio, con hijos o sin ellos, lo esencial y prioritario es mantener el respeto debido entre todas las partes, sin buscar culpables ni intentar dañar a quien, acertado o equivocado, quiere ejercer su derecho inalienable a cerrar un capítulo de su vida y emprender otro camino.
Tercero, la defensa de los valores universales, de la identidad, la cultura y la lengua de cada pueblo, sea este pequeño o grande en territorio, rico o pobre en recursos económicos, tecnológicos, científicos, energéticos o naturales. Que el amor y la vida son los bienes intransferibles y supremos, y que no hay poder ni riqueza que pueda compararse con la paz que respira quien detiene el tiempo y escucha en silencio el murmullo del agua.
¿Cómo ha influido la cultura española en tu manera de escribir sobre el amor y la libertad?
Un punto y aparte fue para mí descubrir y leer, en 1968, El miedo a la libertad y El arte de amar de Erich Fromm. Y, entre los poetas, quienes me marcaron más profundamente fueron las Rimas de Bécquer y La canción del pirata de Espronceda; después, Antonio Machado, García Lorca y, sobre todo, Miguel Hernández, hasta llegar a convertirme en la sombra de su sombra poética y tener que cortar el cordón umbilical para empezar a encontrar mi propia voz y andar sin muletas.

¿Hay expresiones, referencias o tradiciones españolas que aparecen en tu obra?
Más que las tradiciones, que respeto pero en su mayoría no comparto, las referencias que dominan mi obra poética son la vida rural, el duro trabajo del campo y los frutos que nos ofrece generosa la madre tierra; el cuidado y alimento de los animales domésticos —cabras, conejos, gallinas y la cerda de cría—, sostén económico de mi familia en los años cincuenta y sesenta. Después, los montes y los ríos, el cielo y el mar, el canto de los pájaros, la explosión de las flores en primavera y las hojas amarillentas y rojizas de los árboles en otoño.
¿Qué poetas o escritores han sido tus referentes?
Añadiría a los ya nombrados a Gabriel Celaya y Blas de Otero, Celso Emilio Ferreiro, Salvador Espriu y Vicent Andrés Estellés; a Máximo Gorki, Vladimir Maiakovski, Eugène Evtushenko, Alexandre Dumas, Julio Verne, Shakespeare, Walt Whitman y Ernest Hemingway. Pero, sobre todo, he sido un lector de prensa diaria. Entre 1980 y 2012 escribí en El Periódico Mediterráneo, Levante y Deia, y después en diversas páginas web que se hacen eco de mis artículos de opinión.
¿Qué papel juega la vulnerabilidad en tus poemas?
Me afecta más la vulnerabilidad de mis hijos y la ajena que la propia: la ajena me conmueve y me empequeñece; la mía me revuelve como una fiera y me levanta. En la senda de Miguel Hernández, de Olivier y de Domitila: “Como el toro me crezco en el castigo; varios tragos son la vida y un solo trago es la muerte.” Siempre me hicieron sangrar el corazón y me desgarraron el alma la vida y las tragedias de los oprimidos, sin importar color político ni credo, poder o tiranía, y me solidarizo con mi lanza-pluma con los pueblos originarios, ante las atrocidades cometidas por mercenarios y demás bestias ávidas de sangre humana.
Amar es darse sin dejar de ser uno mismo. Amar es realizarse en el libre ofrecimiento del cuerpo y del alma. Amar es libertad, y nadie puede anular cuanto subyace y late en el fondo de uno mismo
¿Consideras que es necesario mostrarse vulnerable para poder amar con libertad?
No termino de entender la pregunta, pero diré que no comulgo con ese estado anímico de postración y dependencia propio de los frustrados e impotentes, incapaces de amar y de poder ser amados. No deja de ser una forma de anulación personal y de chantaje emocional de los débiles de espíritu, que se consuelan con la promesa de ver y gozar, después de muertos, de la visión del Padre que reina en el cielo.
Amar es darse sin dejar de ser uno mismo. Amar es realizarse en el libre ofrecimiento del cuerpo y del alma. No es amor el sacrificio ni la autoinmolación, que son el duelo de la propia negación. Amar es libertad, y nadie puede anular cuanto subyace y late en el fondo de uno mismo
¿Puedes adelantarnos algo sobre tus próximos trabajos?
Estoy preparando la publicación por separado, entre abril y mayo, de cada uno de los tres poemarios que integran Amar es libertad. Además, he creado la Fundación Olivier Herrera Paz y Amor, Tierra y Libertad, con el propósito de apoyar el desarrollo de las letras, la poesía y la narrativa, impulsando espacios de creación, encuentro y formación para nuevas voces. La fundación nace también para defender los valores universales, promover el acceso a la cultura como bien común, fomentar el diálogo entre lenguas y tradiciones, y contribuir a la conservación de la madre tierra —con la calidad y abundancia de sus frutos—, así como a la salud y al bienestar de todos sus hijos.
¿Qué consejo darías a quienes quieran escribir poesía?
Es difícil dar consejos a otros, porque la poesía es un acto muy íntimo. Aun así, les diría que escriban para conocerse y para aportar su grano de arena al cambio necesario del feo mundo que habitamos, y poder transformarlo, con la fuerza, el valor y el poder del verbo AMAR, en otro mundo más solidario, necesario y posible para el progreso sostenible de la humanidad. La poesía es un arma cargada de futuro, nos dijo Gabriel Celaya, y la poesía es lo único que quedará más allá del tiempo y del espacio, cuando ya no quede ni el polvo de los huesos ni memoria de todos los hijos de la mala hierba: los pasados y presentes genocidas, violadores de las rosas y asesinos de las alondras.
El amor es la fuerza anímica y creadora que nos despierta, nos eleva y nos lleva más allá de todos los límites. El amor nos identifica
¿Alguna recomendación para quienes buscan expresar sus emociones a través de las palabras?
Que escriban sacando lo que llevan en sus entrañas como si fuese la lava de un volcán, a ser posible con ese lenguaje sencillo de ir por casa; y luego que dejen reposar el magma poético y lo retomen una y otra vez, las que sean precisas, para limpiarlo del polvo y la paja, quitando adverbios y adjetivos, hasta dejar el verbo y la imagen pulidos y desnudos, sin adornos fatuos ni superfluos. En la esencia, la cadencia y el ritmo de su música flota y habita la pura y esquiva poesía.
