©Sergio Almarcha
Autora de la novela El Cabaret del Infierno. Una novela que atrapa desde la primera página, con imágenes poderosas, un ritmo trepidante y personajes reales y ficticios inolvidables. Combina el magnetismo de las grandes historias de amor con la tensión del mejor suspense
Hola Izara, bienvenida a nuestra revista. Recientemente has publicado El Cabaret del Infierno, ¿qué te inspiró a escribir El cabaret del infierno y cómo surgió la idea principal del libro?
En el origen de esta novela se halla, entre otras cosas, mi descubrimiento de L’Enfer Cabaret, un local que estuvo abierto en París desde finales del siglo XIX (1892) hasta los años cincuenta del XX, en el Boulevard de Clichy, junto a su antagonista, Le Ciel. La entrada a L’Enfer era una enorme boca diabólica; las paredes estaban cubiertas de esculturas de condenados y seres monstruosos. Ofrecía espectáculos de horror y magia, con actores que daban la bienvenida al infierno, como señala William Chambers Morrow en su libro Bohemian Paris of To-Day (1899). Cerca estaba el cabaret de Néant, que también se menciona en la novela. Como amante de la literatura gótica y del cine de terror, no podía resistirme a investigar más a fondo estos lugares, y se me ocurrieron unas cuantas cosas. En la novela se combina una parte de la realidad con la trama ficticia, más oscura, siniestra y peligrosa. A ello se sumaron otros intereses personales respecto a misterios no resueltos en los terrenos de la arqueología, la filosofía, la mística o la física cuántica: cuestiones que me atraen desde hace años y que no puedo detallar para no estropear las pesquisas del lector. Esto dota a la novela de un ritmo intenso: varios enigmas, cada vez más oscuros, se entrelazan y los protagonistas han de desentrañarlos en un recorrido, con giros inesperados, que les lleva más lejos de lo que sospechan, y cuyo trazado elaboré previamente, aunque después, como suele ocurrir, fue pidiendo lo que necesitaba.
El título es muy sugerente, ¿por qué elegiste llamar al libro El cabaret del infierno?
Por lo explicado anteriormente y porque el cabaret del infierno es una metáfora de una sociedad en la que, mientras nos distraemos con bailes de máscaras, productos de marketing, sucesos y espectáculos, a veces esperpénticos, nos vamos convirtiendo en tornillos de un engranaje y entregamos todo a un sistema en el que somos carnaza para los grandes negocios. Los neones iluminan una ilusión, mientras nuestra verdadera vida, lo que somos, nuestro derecho a ser es constantemente silenciado. También alude a los juegos del poder y por el poder, los entresijos de la sociedad, etc. Por eso en el cabaret del infierno de la ficción hay dos niveles, el piso de abajo, donde nos entretienen, y el de arriba en el que se cuece todo aquello que sí es realmente aterrador.

¿Cómo fue el proceso de documentación para ambientar la historia en el contexto en el que se desarrolla?
Fue un largo proceso previo a la escritura de la novela, pero fue apasionante. Una parte de la labor de documentación consistió en investigar sobre los personajes reales que aparecen, ficcionalizados, en la novela. Por lo demás, me centré en los datos históricos que conforman la ambientación: años 30, Segunda Guerra Mundial, nazismo, ocupación de París, esoterismo, sociedades secretas, localizaciones geográficas, rituales, y también me asomé a los cultos antiguos.
¿Hay algún personaje del libro con el que te sientas especialmente identificada? ¿Por qué?
Creo que con Ginebra y Théo, sobre todo, porque son como cualquiera de nosotros, ciudadanos con una historia de lucha a sus espaldas, de fracasos, victorias, dolor y alegría. Dos personas que han sufrido, que son sensibles y están un poco al límite, un poco hartas de que, en un mundo como este, no sirva de mucho actuar desde el amor, y que van a emprender, sin buscarlo, una cruzada inesperada contra la oscuridad. En este camino se enlazan célebres misterios históricos arqueológicos, filosóficos e incluso de la física cuántica que quedaron sin resolver.
Empecé, muy pequeña, a escribir poesía y, un poco más tarde, narrativa. Fue una necesidad, algo que no podía evitar, algo que me ayudaba a estar en el mundo, a comprenderlo y a sobrevivir a él
¿Tuviste algún reto especial durante la escritura de la novela? Si es así, ¿cómo lo superaste?
En un thriller siempre es un reto el hecho de atar los cabos, crear suspense, saber cuándo resolverlo, etc.
¿Qué papel juega la ciudad o el entorno en el desarrollo de la trama?
La historia se desarrolla en Francia (numerosos barrios y localizaciones de París, pero también Marsella, Normandía, Bayona, Allier o Cap d’Antibes), Italia (Isla de Montecristo), Alemania (Berlín), Creta (Ierapetra, Ágios Nikolaos, Heraclión), Turquía (Puertas Cilicias, Montes de Tauro, Yacimiento de Jarmo, Kermerhisar), Uzbekistán (Samarkanda), Argentina (Buenos Aires), Escocia (Inverness y South Lanarkshire), Inglaterra (Londres), Suiza (Lucerna). Todos están unidos a diferentes episodios de la trama, atendiendo a la historia del lugar y a la relación con los misterios que plantea la historia.
¿Crees que tus personajes reflejan preocupaciones o valores actuales de la sociedad?
Sin duda, todos ellos reflejan aspectos y estratos diferentes de la sociedad que se retrata y que tiene un parecido asombroso a la actual. Me interesaba la mirada facetada. Componer una especie de visión caleidoscópica.
¿Cómo gestionas el equilibrio entre realidad y ficción en tus historias?
Creo que, una vez que comienzas a escribir, se da de una manera muy natural: los elementos se imbrican en una misma frecuencia y encuentran su sentido. Considero que es importante respetar lo que te van pidiendo la trama y los personajes, en este sentido.
¿Qué mensaje o reflexión te gustaría que los lectores se llevasen tras leer tu obra?
Al igual que en El cabaret del infierno, en nuestra convulsa actualidad parece que todo está al límite y quizá solo haya una cosa que pueda alejarnos del abismo: la luz de una autenticidad incontestable; el gran corazón del mundo latiendo contra todo pronóstico, negándose a desaparecer en silencio junto con nuestra capacidad de pensar, amar y soñar. Es la poesía contra el hormigón, el «no puede ser que estemos aquí para no poder ser» que grita David frente a Goliat. Se percibe, en nuestros días, la urgencia de ese grito invisible que necesita ser escuchado. ¿Podría suceder? El eje fundamental de la novela gira en torno a ello. Creo que hay un capítulo, específicamente, el de “Amar, soñar, pensar”, en el que este mensaje se verbaliza de forma bastante clara, aunque está presente a lo largo de toda la novela.
Al igual que en El cabaret del infierno, en nuestra convulsa actualidad parece que todo está al límite
¿Qué autores o libros han influido en tu estilo literario?
Siempre me gustó la literatura gótica (Poe, Lovecraft, Walpole, Radcliffe, Stoker, Le Fanu, etc.) y, en cuanto a autores más recientes, he leído sobre todo a Stephen King, desde que era pequeña, y después a Anne Rice… Pero, obviamente, sigo mi propio camino. Soy partidaria de cuidar la trama de acción con ritmo trepidante y planteamiento dinámico de los giros y misterios, etc., y, al mismo tiempo el lenguaje, haciendo que aporte algo único al lector y permita profundizar en determinados personajes, en reflexiones, etc.
¿Qué te inspiró a comenzar a escribir?
Empecé, muy pequeña, a escribir poesía y, un poco más tarde, narrativa. Fue una necesidad, algo que no podía evitar, algo que me ayudaba a estar en el mundo, a comprenderlo y a sobrevivir a él.
¿Cómo es tu proceso creativo desde la idea inicial hasta el manuscrito final?
Voy componiendo la historia mentalmente, la veo como una película en mi cabeza y, de pronto, un día, tengo la necesidad de dejarla salir y trasladarla al papel, tal como la visualizo. Y eso es lo que intento. A veces, hago esquemas, un guion que vertebre la historia, pero después dejo respirar a la trama y voy improvisando. Escribo con “brújula”, pero no con un mapa cerrado.
¿Tienes algún ritual o hábito de escritura que sigas siempre?
No me lo puedo permitir. Cuando trabajas y escribes (yo soy profesora, además de escritora) tienes que adaptarte a horarios de vértigo, a escribir, cada día, en un sitio o de una manera distinta, en circunstancias diferentes; a robar horas al sueño para tener tiempo para escribir, a sacrificar vacaciones, cosa que haces con gusto porque escribir es una pasión… Hay mucho mito en las películas sobre escritores: en ocasiones, retratan a gente que tiene el lujo de poder dedicarse solo a escribir y tienen tempo para hacer amplias rutinas y hasta para tener bloqueos, cosa que a mí me parece inconcebible, porque, cuando eres escritor, lo que estás deseando es tener tiempo para desarrollar todas las ideas que vas apuntando en libretas. Lo que necesitas es más tiempo, no más ideas. Por eso no creo en los bloqueos creativos.
¿Cómo eliges los temas o géneros sobre los que escribes?
Según lo que me apetezca en cada momento y lo que sienta. La verdad es que no hago planes en este sentido. Escribo poesía (sobre todo), relatos, novela, ensayo, guion de cine. Lo voy alternando.
¿Hay algún autor o autora que haya influido especialmente en tu trayectoria?
Quizá todos los escritores que te gustan pueden influir algo en ti, pero creo que, si alguien me ha influido, sería Julio Cortázar.
¿Cómo gestionas las críticas y los comentarios de los lectores?
De momento, el feedback está siendo tan bueno que no me puedo quejar, afortunadamente, pero es obvio que no todo el mundo va a opinar bien, habrá gente a la que no le guste nada, gente que no lo entienda y gente que, sin leerla, opinará igual.
Izara sabemos que también eres poeta, ¿qué es para ti la poesía?
Es, sobre todo, un reclamo de autenticidad. Una forma de llegar al corazón último de las cosas, a la verdadera esencia, y comunicar eso con la misma intensidad con la que lo percibes, a través de imágenes y metáforas, porque solo a través del símbolo podemos acercarnos a una transmisión de lo inefable.
¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto literario que puedas adelantarnos?
Tengo un nuevo poemario, un guion de cine de miedo, proyectos de libros de relatos de humor y terror, y también la idea de hacer una nueva novela en torno a un suceso histórico.
Izara antes de despedirnos unas preguntas rápidas, ¿podrías decirnos cuántos libros (en físico) tienes?
Este es el décimo hijo, jeje. Los demás: los poemarios Avenidas del tiempo (2009), El fuego hacia la luz (2011), Tríptico (2017), Sin red (2019) y Fin del mundo del fin (2022), el libro de relatos Confesiones al psicoanalista (2012), la novela ENC o El sueño del pez luciérnaga, y los ensayos Cortázar y París: Último round (2014) y Julio Cortázar, claves de una búsqueda ontológica (2023). También he escrito guion de cine y artículos, reportajes y entrevistas para diferentes medios de comunicación.
Voy componiendo la historia mentalmente, la veo como una película en mi cabeza y, de pronto, un día, tengo la necesidad de dejarla salir y trasladarla al papel
¿Cuál es tu género musical preferido?
Me suele gustar cualquier tipo de música que se haya hecho en los años 60 y 70, pero no tengo un género particular que prefiera sobre otros.
¿Tienes mascotas?, ¿cómo se llaman?
Hace muchos años, tuvimos un gato. Era de mi hermana. Se llamaba Simba. Recuerdo cuánto lo llegamos a querer y el dolor que sentimos cuando falleció. Recuerdo su elegancia, su fragilidad. Y esa cualidad misteriosa de los gatos que parecen estar percibiendo algo más allá de lo que vemos, en todo momento.
