La ronda, de Arthur Schnitzler, sitúa la acción en un club nocturno donde electrónica, deseo y poder marcan el pulso de la hipocresía social
SPHÄRE llega a la sala exlímite los días 10, 11, 12, 17, 18 y 19 de abril como una propuesta escénica inmersiva, física y urgente que retrata el vértigo emocional de una generación. Esta adaptación y dirección de Pablo Cortés-Ferrández. Diez encuentros. Cuatro intérpretes. Una sociedad. Cuatro personajes —interpretados por Samuel Naranjo, Lucía Michiels, Roger Figueras y Alba Sanz — encarnan distintas capas sociales: trabajadores, inmigrantes, consultores, políticos, artistas y estudiantes. A través de diez escenas, que avanzan con la inmediatez de un dedo deslizándose sobre la pantalla, la acción transita de un club a la calle, del dormitorio al teatro, componiendo un mosaico fragmentado y vertiginoso de nuestro presente. En este espacio nocturno de estética berlinesa y música electrónica, el sexo y el deseo funcionan como ejes temáticos y dispositivo dramático, en diálogo con ciertas fiestas contemporáneas que reivindican la libertad sexual como parte de su identidad. Poder, hipocresía, consumo y violencia atraviesan una dramaturgia que expone las contradicciones de una sociedad hiperconectada y, sin embargo, profundamente sola. SPHÄRE se erige así en un espejo incómodo; mientras en la pantalla se multiplican las opciones y la promesa de un poder infinito, en la vida real persisten la desigualdad, el vacío y la soledad.
En su momento, La ronda, de Arthur Schnitzler, fue censurada por la explicitud de la sexualidad y el subconsciente y, como dato curioso, fue objeto de intercambio epistolar entre el propio autor y Sigmund Freud. En 1921, tras su estreno en Viena, enfrentó procesos judiciales por “inmoralidad” y fue prohibida en varios lugares. Schnitzler, afectado por la controversia, retiró los derechos de representación pública durante años.
La propuesta escénica diluye las fronteras entre público y ficción: el espectador no permanece como observador externo, sino que habita el espacio y forma parte de la experiencia que se construye desde la proximidad y la implicación directa.
La pieza se configura como un mapa emocional del presente y como un club simbólico donde todos bailamos, arrastrados por las mismas inercias, atravesados por las mismas contradicciones. Cuando la música se apaga, queda suspendida una pregunta incómoda: ¿cuándo fue la última vez que miraste a alguien de verdad?
Este montaje está impulsado a raíz de la creación de una productora propia, ĀRĀMA CREACIŌN, un hábitat donde el arte escénico y audiovisual impulsan el bienestar humano y la transformación social. A través de la creación, la producción y la investigación en artes escénicas y audiovisuales, promueve un compromiso humanista, de transformación social y política a través de creaciones como SPHÄRE. En 2025, esta productora ya impulsó el proyecto SEDADXS, una iniciativa teatral solidaria para recaudar fondos por la causa del Estado palestino y que estuvo en el teatro La Usina.
Esta adaptación de La Ronda, de Arthur Schnitzler, te sumerge en una cadena de amantes, en el corazón de nuestra sociedad hiperconectada y profundamente sola. Un mundo donde el sexo es moneda, el amor una superstición y el cuerpo un campo de batalla entre clases, géneros y expectativas. No importa con quién te acuestes, sino lo que arrastras contigo cuando lo haces. Por eso, lo que pasa en SPHÄRE, se queda en SPHÄRE.
¿Te atreves a entrar?
