«I colori del mio spettro» de Davide Cava descompone la percepción sensorial de los versos a través de una secuencia visible de sentimientos. Explora la inestabilidad e imprevisibilidad de los acontecimientos humanos y condensa el contenido cromático en el simbolismo de cinco variaciones de color —rojo carmín, negro marfil, rojo ladrillo, turquesa y blanco— que indican el carácter distintivo de cada expresión existencial y la perspectiva de cada reflexión emocional.
El color, como metáfora que representa el alma, impregna la página con vibraciones internas e influye en la esencia física y espiritual del lenguaje, revitalizando el destino poético del hombre y la eficacia cómplice de su relación con el mundo. Davide Cava persigue la voluntad de los deseos, envolviendo en rojo carmín el componente apasionado y vital de la vida, el seductor matiz del arte de amar. Describe el impulso impetuoso del temperamento comunicativo de las sugerencias románticas, exponiendo los matices de la sensualidad y la intensidad de los encuentros, la presencia vital y profunda del alma, combinada con la frecuencia interior ardiente e impulsiva, el vínculo sensible de las palabras. Pinta en negro marfil la ancestral fractura existencial entre la enigmática solemnidad de la luz y la misteriosa energía de la sombra, sugiriendo la complejidad de las sensaciones, experimentadas a través de la llamada simbólica de la oscuridad y el sabio camino del conocimiento. En la dimensión palpitante de sus versos, evoca la combinación estética y ética de la tenacidad sentimental, en la coexistencia creativa de las coyunturas opuestas de la resistencia y la transitoriedad.
La poesía de Davide Cava abraza la estabilidad y la necesidad de calor humano, en la densa nostalgia de un color ladrillo que huele a otoño y melancolía. Ancla el pensamiento en la contemplación de las posibilidades, en la transitoriedad de las ilusiones, en la evolución del arrepentimiento, adaptando el cambio a una perspectiva inspirada en la construcción de la conciencia y la protección. El poeta fortalece su visión con el mundo espiritual, materializando el significado devoto de la poesía en el color turquesa, como un amuleto sagrado y terapéutico en el camino de la introspección. Transmite el poder regenerador de la libertad, más allá de la condena de la desesperación y la tristeza de las relaciones, el desapego imaginativo de la realidad. Concentra su hábil capacidad para mirar más allá, para tejer el flujo elegíaco en la chispa sutil e imperceptible del verso, para animar la fuente luminosa de la poesía y para acercar al lector, bajo la guía tutelar de la entidad artística, al camino iniciático y mágico de las palabras, en su encanto esotérico, en la cualidad divina de la meditación. Davide Cava concluye su obra sellando con blanco la expresión del renacimiento, la ceremonia de una transición necesaria en la que el nuevo cuerpo se reviste de nueva empatía y compasión, abrazando la dimensión sobrehumana, más allá de los confines de la experiencia y la condición objetiva, renovando el significado simbólico del sublime fundamento poético, un arquetipo de interpretación e integración con el mundo.
El libro «I colori del mio spettro» ilustra la variación confidencial de las observaciones terrenales, en los matices sarcásticos y burlones del engaño y las sonrisas, acompañando el viaje de una experiencia autodeclarada entre evocadores testimonios individuales y razonamientos universales, arraigando la implicación de las sensaciones en la intuición propicia y eficaz de la autenticidad lírica.
Rita Bompadre – Centro de Lectura Arturo Piatti
Nota biográfica: Davide Cava, nacido en Nápoles en 1997, combina su pasión por la poesía con su pasión por las tradiciones y filosofías orientales. Investigador de las lenguas y culturas indias, explora, a veces con ironía, la inquietud de la vida. Cofundador del colectivo La Penna di Calliope, activo en Campania para la difusión de la poesía, publicó la antología Mi sto poetando sotto (Eretica Edizioni) en 2024.
