©Tine Harden
Jussi Adler-Olsen abre una nueva etapa del Departamento Q junto a Stine Bolther y Line Holm con Las almas muertas no cantan
La nueva entrega marca un relevo dentro del Departamento Q: Carl Mørck deja paso a una nueva etapa en la que aparece Helena Henry, una misteriosa policía francesa que altera por completo la dinámica del equipo.
Después de diez novelas escritas en solitario, Jussi Adler-Olsen abre una nueva etapa en la historia del Departamento Q incorporando a Stine Bolther y Line Holm, escritoras y periodistas danesas vinculadas desde hace años al género criminal y al true crime.
Los tres firman Las almas muertas no cantan, la undécima entrega de la saga, en un proyecto que no se plantea como una colaboración puntual sino como el inicio de una transición pensada para garantizar el futuro de un universo literario que lleva años conquistando lectores en todo el mundo.
Durante el encuentro con la prensa con motivo de la publicación del libro en España, los autores explicaron cómo ha sido el proceso de compartir unos personajes y una identidad narrativa muy reconocibles. Adler-Olsen fue quien pensó personalmente en Stine Bolther y Line Holm para continuar la saga, después de conocer su trabajo y valorar que podían aportar una mirada propia sin romper con el espíritu del Departamento Q. El autor continúa estrechamente vinculado al proyecto, mientras Bolther y Holm van asumiendo un papel cada vez más importante en el desarrollo de la serie.
Con Las almas muertas no cantan, Adler-Olsen garantiza la continuidad del universo que creó hace más de quince años y que se ha convertido en un fenómeno editorial internacional
La decisión de incorporar nuevas voces había comenzado a tomar forma antes de que el escritor hiciera pública su situación de salud. Con el paso del tiempo, esta nueva etapa ha adquirido todavía más significado, al permitir que el universo del Departamento Q pueda seguir creciendo sin perder el vínculo con su creador.
La transformación de la serie no se produce únicamente en la autoría. Las almas muertas no cantan introduce también cambios dentro del propio Departamento Q. Tras los acontecimientos de las anteriores entregas, Carl Mørck deja de ocupar el centro de la acción y aparece una nueva figura: Helena Henry, una policía francesa cuya incorporación modifica las relaciones y los equilibrios dentro del equipo.
Su llegada simboliza en buena medida el nuevo momento de la saga: mantener los personajes, el tono y el universo que conocen los lectores, pero abriendo espacio a nuevas dinámicas y nuevas perspectivas.
La colaboración entre Adler-Olsen, Bolther y Holm tendrá continuidad. Durante la rueda de prensa, las autoras confirmaron que ya están trabajando en la próxima entrega del Departamento Q.
La nueva etapa queda así planteada como un proyecto a largo plazo, con Bolther y Holm cada vez más implicadas en el desarrollo de un universo que seguirá evolucionando más allá de Las almas muertas no cantan.
El futuro del Departamento Q no se limita a los libros. El éxito internacional de la saga ha encontrado una nueva vía de expansión en su adaptación televisiva para Netflix.
Tras la primera temporada de Dept. Q, la plataforma ha confirmado la continuidad de la serie, dentro de un proyecto concebido para seguir trasladando a la pantalla las novelas de Adler-Olsen.
La adaptación audiovisual amplía así el recorrido de unos personajes que llevan más de una década creciendo en el ámbito editorial y refuerza la continuidad de una saga que, con la incorporación de Stine Bolther y Line Holm, entra ahora en una nueva fase.
La nueva investigación del Dept. Q es un thriller impresionante sobre el poder tóxico de las humillaciones y el largo aliento de la venganza ¡Carl Mørck se va! Tras pasar un tiempo en la cárcel de forma injusta, deja el Departamento Q. Como sucesora, la misteriosa francesa Helena Henry aparece en el sótano de la policía de Copenhague e impone nuevas reglas. Rose odia a la nueva compañera desde el primer momento, mientras que Assad siente fascinación por ella. Cuando una cruel serie de asesinatos no deja lugar para muchas contemplaciones, el equipo debe actuar y rápido.
Pero, en realidad, es Carl quien proporciona la primera pista, una grabación de audio, que se remonta a décadas atrás, y que se une a los sucesos horribles que ocurrieron en el internado de una famosa escuela de música.
Con Las almas muertas no cantan, Jussi Adler-Olsen no cierra una etapa, sino que prepara el Departamento Q para seguir avanzando con nuevas voces, nuevos personajes y nuevas historias.
