La segunda obra de La joie de la colina vuelve a escena cinco años después del nacimiento de la compañía para celebrar su aniversario y afrontar su última temporada en Madrid
El regreso de El Barrio se enmarca en la celebración del 5º aniversario de La joie de la colina, una compañía nacida hace cinco años con el propósito de contar historias capaces de emocionar, remover y permanecer en la memoria del público.
Para celebrarlo, la compañía vuelve al escenario con sus tres obras y con una programación especial que recupera historias de diferentes momentos de su trayectoria. En el caso de El Barrio, el aniversario adquiere además un significado especial: volver al lugar de partida para despedirse de Madrid. Ayer intenté suicidarme llegará los sábados de octubre en la Sala Bululú 2120 y El Lapso se anunciará próximamente su regreso a las salas.
La segunda obra de la compañía La joie de la colina podrá verse en la Sala AZarte en tres únicas funciones: domingo 13 de septiembre a las 19:00, jueves 17 de septiembre a las 21:00 y viernes 25 de septiembre a las 21:00. Una última vuelta a Madrid que coincide con una fecha especialmente significativa para la compañía: su 5º Aniversario
El Barrio llega a esta última temporada madrileña después de haber disfrutado de varias temporadas de éxito en el Teatro Lara de Madrid colgando el cartel de entradas agotadas y de haber viajado también a Guadalajara y Barcelona. La obra ha continuado creciendo junto a una compañía que este año celebra cinco años de trayectoria.
Para este regreso, Pablo Blanco recoge por primera vez el testigo de Jaime Macanás en el papel de Darío. Rober Pascual vuelve a ponerse en la piel de Daniel, mientras que Diego Sánchez interpreta a Adrián.
Hay lugares a los que uno vuelve para recordar quién fue. Y otros a los que vuelve para descubrir si todavía puede dejar de serlo. El Barrio regresa a Madrid, en la Sala Azarte, con esa pregunta como punto de partida y lo hace, además, por última vez. La obra comienza con una noticia inesperada. Darío recibe la noticia de la muerte repentina de un antiguo amigo del grupo con el que compartió su adolescencia. Han pasado años desde la última vez que regresó al barrio, pero decide volver. No lo hace únicamente para despedirse: también necesita enfrentarse a unas heridas que, pese al paso del tiempo, siguen abiertas. Allí se reencontrará con Daniel, su mejor amigo de entonces, con quien mantuvo una relación personal intensa y ambigua. También aparecerá de nuevo Adrián, aquel amor que pudo ser y al que nunca se atrevió durante su juventud.
Los tres regresan al mismo lugar. Pero ellos han cambiado. O quizá no. A través de este reencuentro, El Barrio pone el foco en una cuestión todavía incómoda: cómo se construye la masculinidad en los ambientes de barrio y cómo condiciona la forma en la que los hombres se relacionan, sienten y expresan sus deseos.
La obra se adentra en las relaciones entre hombres y en aquellas emociones que, durante años, quedaron relegadas al silencio. La amistad, el deseo, el amor, la vulnerabilidad y el miedo aparecen atravesados por un esquema heteropatriarcal que, incluso en una sociedad que ha avanzado en materia de derechos y conciencia social, continúa dejando huella.
Pablo Blanco, Rober Pascual y Diego Sánchez protagonizan esta historia sobre masculinidad, deseo, amistad y todo aquello que los hombres aprendieron a callar en el barrio
El barrio funciona así como mucho más que un escenario. Es el lugar donde los personajes aprendieron determinadas formas de relacionarse y donde ahora deben regresar para enfrentarse a sus consecuencias.
La pregunta ya no es quiénes fueron, sino qué pueden hacer ahora con todo aquello que dejaron pendiente.
¿Volver para cerrar una etapa? ¿Para reparar lo que se rompió? ¿Para decir finalmente aquello que nunca se dijo? ¿Conseguirán volver para avanzar o terminarán quedándose en el mismo lugar?
La dirección y dramaturgia es de Diego Da Costa, responsable también del diseño de audiovisuales. La producción corre a cargo de La joie de la colina, con producción ejecutiva de Diego Da Costa y Julio Viñuela Gavela. Constanza Araya Aránguiz ejerce como ayudante de dirección.
El apartado artístico y técnico se completa con la composición musical y diseño de sonido de Julio Viñuela Gavela, la iluminación de José Carlos González, la escenografía de La joie de la colina y la fotografía de José Ángel Fernández de Córdoba, con la colaboración de Sala Bululú 2120.
El universo de El Barrio también ha traspasado el escenario. La obra cuenta con un libro a la venta junto a su precuela, A la orilla de la île Saint-Louis, ampliando la historia y el imaginario de la compañía más allá de las tablas.
