La periodista italiana Adriana Pannitteri ha escrito Raffaella Carrà. La chica perfecta. Retrata la vida de la diva italiana más allá de los escenarios y explora su faceta más íntima, su discreción personal, sus éxitos en España y Argentina, y su lucha silenciosa contra el cáncer
¿En qué momento sintió que la vida de Raffaella Carrà merecía ser contada en una biografía como La ragazza perfetta?
Ya al día siguiente de su muerte había pensado que la vida de Raffaella y su trayectoria profesional merecían ser contadas, y al cumplirse un año de su fallecimiento realicé un documental para el Tg1, donde trabajaba, firmado junto con la directora Cinzia Perreca. Los materiales del archivo de la Rai contenían auténticas joyas.
¿Qué significó para usted enfrentarse a la dimensión pública y emotiva del funeral de Raffaella Carrà en Roma?
Era una época particular, vivíamos la era COVID, todo estaba trastocado. En este contexto, la muerte de un personaje público resultaba desgarradora. Sobre todo, porque no sabíamos de su enfermedad, que ella quiso mantener en secreto.
Ha elegido el título La ragazza perfetta. ¿Se refiere a una perfección real, a una imagen pública o a una exigencia personal?
Creo que era una perfección real. Quiero decir que todas las personas que estuvieron cerca de ella hablaron de una tenacidad y un compromiso fuera de lo común. Un ejemplo también para los jóvenes de hoy.
Raffaella Carrà fue una figura revolucionaria en la televisión, la música y el mundo del espectáculo. ¿En qué cree que radicó su mayor ruptura con las convenciones de su época?
La ruptura de las convenciones no está solo en el ombligo al descubierto del Tuca Tuca, sino en su capacidad de imponerse como personaje principal de un show o de un programa. No una figura secundaria, como ocurría a menudo. No una azafata de televisión.
Creo que ella era consciente de sus capacidades sin caer en la soberbia. También esta es una cualidad muy poco común. Algunas de sus declaraciones, por ejemplo, sobre la identidad sexual y la búsqueda de la felicidad sin prejuicios, me hacen pensar que era consciente de su papel.
La cuestión de la emancipación femenina marcó toda su vida. No fue una batalla explícita, sino una conquista cotidiana y continua en una época en la que las mujeres eran realmente subalternas en el mundo del espectáculo
¿Le ha sorprendido alguna contradicción entre la imagen pública de Raffaella y su vida privada?
No debió de ser fácil tener tanta fama. Su dimensión privada (pienso en su pasión por las cartas y por las bromas) podría chocar con la imagen de una diva. Ella era ambas cosas. Como cuenta en el libro Luca Sabatelli, uno de sus estilistas: «era la diva de las lentejuelas y la mujer que preparaba la salsa para los amigos con un delantal puesto».

Raffaella Carrà es vista como un símbolo de libertad, modernidad y emancipación femenina. ¿Cree que ella se definía a sí misma de esta manera?
La cuestión de la emancipación femenina marcó toda su vida. No fue una batalla explícita, sino una conquista cotidiana y continua en una época en la que las mujeres eran realmente subalternas en el mundo del espectáculo.
¿En qué sentido allanó el camino a otras mujeres en la televisión y en la cultura popular?
Mirarla, estudiarla, incluso imitarla, fue en el fondo una manera de acercar a las mujeres a un modelo de éxito.
La definiría como perfecta. Así, tal cual. Por supuesto, también una mujer con sus fragilidades, pero perfecta
¿Qué mensaje cree que sigue transmitiendo hoy en día a las nuevas generaciones?
Las nuevas generaciones tienen la posibilidad de captar el sentido del sacrificio, el esfuerzo y la dedicación que marcaron su vida. Y también me gusta recordar que ella nunca recurrió a atajos.
Tras escribir este libro, ¿qué palabra elegiría para definir a Raffaella Carrà?
La definiría como perfecta. Así, tal cual. Por supuesto, también una mujer con sus fragilidades, pero perfecta.
¿Qué le gustaría que sintiera el lector al terminar de leer Raffaella Carrà. La chica perfecta?
Me gustaría que el lector comprendiera lo que yo mismo sentí: cambiar de opinión sobre un personaje que parecía solo ombligo y trajes de baño. Un personaje verdadero y también profundo.
Si pudiera hacerle una sola pregunta a Raffaella hoy, ¿cuál sería?
Le preguntaría: ¿fuiste feliz? Esa es la pregunta de fondo del libro. En el fondo, la pregunta que querríamos hacerle a todos los personajes que amamos.
