©Daniel del Valle
La autora nos cuenta acerca de su primera novela, que está ambientada en Barcelona durante la segunda parte de los años ochenta. Realismo social, hermandad femenina y secretos del pasado
¿Cómo nació la idea de escribir Pensión Francia?
Pensión Francia, parte de un relato nacido en uno de los cursos de escritura creativa en los que participé. Habían propuesto un ejercicio a partir de una imagen: la fotografía del timbre que hoy aparece en la portada de la novela. Cada vez que alguien lo leía me pedía más, quería saber que había una continuidad en la historia de Alma Gadir y en la del resto de personajes que la acompañaban. Así que la idea de escribir la novela empezó a rondarme cada vez con más fuerza. No obstante, era consciente de que supondría un reto creativo mucho mayor, por eso me decidí a realizar un completo programa de novela que no solo me formara, sino que también me acompañara en el propio proceso de escritura.
¿Por qué elegiste ese título para la novela?
La inscripción que aparecía en el timbre de la foto que te comentaba antes, me llevó a pensar en una ubicación concreta, cerca de la estación que comparte ese mismo nombre. Esa asociación despertó mi curiosidad y se convirtió en el punto de partida de la novela. Había encontrado un escenario y estaba convencida de que tras las puertas de esa pensión se escondían secretos, vidas suspendidas y misterios sin respuesta.
¿Qué temas principales querías abordar en la obra?
La novela mezcla suspense, emoción y realismo social, pero también sororidad y memoria femenina. Pensión Francia utiliza la intriga criminal para hablar de cuestiones más profundas como la capacidad de las personas para sobrevivir y reinventarse. Trata la evolución de unos personajes femeninos marcados por la adversidad que encuentran en la sororidad la fuerza necesaria para seguir adelante. La trama se desarrolla en los años ochenta y, a través de la convivencia en la pensión, pone de relieve el papel del apoyo mutuo entre mujeres que habitan en un contexto social condicionado por el machismo y la desigualdad social. A pesar de que la historia nos presenta también el retrato de una Barcelona en plena transformación social y cultural, los avances hacia la modernidad todavía convivían con estructuras y prejuicios heredados de un pasado muy reciente.
¿Hay algún personaje con el que te sientas especialmente identificada?
Absolutamente con su protagonista, Alma Gadir, de la que podría decir que es mi alter ego. Para escribirla bien debía conocerla a la perfección, así que le entregué mi forma de ser cuando yo tenía su misma edad en aquella época. Afortunadamente, nunca viví los sucesos que le ocurren a ella, pero sus reacciones, a menudo imprevisibles, sus miedos, sus pasiones —como la literatura, el teatro, el cine clásico…—, su rebeldía, la lealtad, la necesidad de aprender y ser ella misma, entre otros matices, son míos. Me hace mucha gracia, cuando algunos lectores que me conocen de siempre, dicen que, al leer la novela, escuchan mi voz cuando habla Alma.

¿Cuál fue el mayor reto al construir la trama?
Mi intención no era escribir una novela negra convencional que se centrara en la investigación policial. Quería suspense, intriga, pero que en el centro estuvieran los personajes y cómo se enfrentaban a ciertos obstáculos; necesitaba mantener la tensión narrativa sin perder de vista su evolución emocional para poder transmitir lo que sentían en cada momento. Otro aspecto al que dediqué especial atención fue a la hora de mostrar escenas delicadas, abordándolas desde el máximo respeto y sensibilidad.
Me hace mucha gracia, cuando algunos lectores que me conocen de siempre, dicen que, al leer la novela, escuchan mi voz cuando habla Alma
¿Hasta qué punto la historia está inspirada en hechos reales o experiencias personales?
Como decía anteriormente, nunca viví los acontecimientos dramáticos por los que pasan algunos de los personajes de la novela. No obstante, conocí historias de personas en circunstancias similares y que, de alguna manera, quedaron grabadas en mi memoria. Quizás esas vivencias ajenas fueron el punto de partida para imaginar una ficción que explora el miedo, la supervivencia y la capacidad de volver a empezar.
Donde sí hay una huella claramente personal es en el contexto. Yo viví la Barcelona los ochenta, en la que se respiraba cambio, libertad y una extraordinaria efervescencia cultural. Era una época en la que parecía que todo estaba por descubrir y en la que muchos sentíamos el deseo de romper con los límites.
¿Qué buscabas transmitir a través de las relaciones entre los personajes?
Quería mostrar que las relaciones son un gran motor de nuestras vidas. En Pensión Francia conviven los lazos que nos sostienen con aquellos que nos ponen a prueba: la familia, las amigas de siempre, las personas que el destino nos impone y otras que, casi sin darnos cuenta, acaban convirtiéndose en refugio. Hay encuentros que llegan como un soplo de aire fresco y nos descubren mundos que solo podíamos soñar. También existen pasiones que no admiten medias tintas, o te elevan o te devoran. Relaciones marcadas por el deseo, otras por la huida y el miedo, capaces de transformar a quienes las viven. Creo que al final somos el resultado de los vínculos que escogemos, pero también de los que nunca habríamos elegido.
¿Cuánto tiempo te llevó escribir la novela?
La historia llevaba varios años conviviendo conmigo, pero no fue hasta 2022, gracias a las herramientas y al acompañamiento que recibí en el programa de novela que te comentaba, cuando me senté a escribirla de verdad. Hubo algún bloqueo, como ocurre en casi todos los procesos creativos, pero el más difícil llegó en octubre de 2023 cuando falleció mi padre. El manuscrito se detuvo conmigo. Con el tiempo, y quiero pensar que gracias a la fuerza que él me envió, pude volver a ella y terminar el primer borrador. Después llegaron las reescrituras, las lecturas beta, nuevas revisiones y el envío a editoriales hasta que, a mediados de 2025, recibí ese «sí» que todo escritor sueña con escuchar.
Creo que escribir no consiste solo en contar lo que sucede, sino en mostrar, en transmitir
¿Tienes una rutina de escritura?
Me gusta escribir por las mañanas, lo más tempano posible, sola y en silencio absoluto. Necesito luz, preferiblemente natural y tener mi espacio de escritura despejado, con mis cuadernos a mano, un vaso de agua y, en ocasiones, alguna vela de olor que ayude a la inspiración.
Pero también me ha ocurrido despertarme de madrugada, incluso estando de viaje, sin el portátil a mano, y escribir un capítulo del tirón en la libreta que siempre llevo conmigo.
¿Qué autores o autoras han influido en tu forma de escribir?
Me cuesta citar solo unos cuantos nombres porque siento que mi forma de escribir es el resultado de muchas lecturas. Autores y autoras de diferentes épocas, y géneros, de todos he aprendido, desde una estructura, a la creación de personajes, su manera de mostrar el mundo… Últimamente quizás me he acercado más a escritoras que presentan protagonistas femeninas algo complejas, llenas de contradicciones y matices. En Pensión Francia cito algunos títulos que han sido importantes para mí, pero creo que cada libro que nos emociona puede dejar una huella en nuestra forma de escribir.
¿Cómo trabajaste el tono y el lenguaje de la novela?
Busqué un lenguaje sencillo, pero con fuerza, que emocionara, pero sin caer en sentimentalismos. Cada diálogo, cada descripción, incluso cada silencio, tenían que contribuir a crear una atmósfera cercana y creíble, que fueran los personajes, con sus luces y sus sombras, los que hablaran por encima de todo.
¿Hubo escenas que eliminaste o modificaste durante la revisión?
En mi caso no fueron muchas y, además, la mayoría de los cambios surgieron durante la escritura del primer borrador, más que en la fase de revisión. Es la propia historia la que acaba marcando el camino. A veces te empeñas en mantener una escena porque así la imaginaste desde un inicio, pero la trama deja de avanzar hasta que la modificas o la haces desaparecer. De hecho, el final de Pensión Francia no tiene nada que ver con el que había concebido al principio. Mientras la escribía, la propia novela me fue mostrando que quería acabar de otra manera.
Dar vida a través de las palabras me parece algo mágico, y no solo por lo que puedan sentir los lectores, sino porque yo misma vibro con lo que les hago vivir a mis personajes
¿Qué te gustaría que los lectores se llevaran después de leer Pensión Francia?
Espero que los lectores disfruten con su lectura, que se emocionen y que cuando cierren el libro se queden un tiempo habitando en él. Me gustaría que cada uno encontrara su propia Pensión Francia y que al terminarla sintiera que ha conocido a personas reales, llenas de humanidad y contradicciones. Si además el libro les invita a recordar o a descubrir una época y a mirar la historia desde la curiosidad y la empatía, sentiré que ha merecido la pena escribirlo.
¿Cómo ha sido la recepción de la novela por parte del público?
No puedo estar más feliz y encantada. Siempre sueñas con que tu trabajo conecte con los lectores, pero los comentarios y reseñas que recibo casi a diario superan con creces mis expectativas. Me emociona que cada persona encuentre algo distinto en la novela y la haga suya; de alguna manera siguen viviendo en ella.
¿Qué significa para ti escribir?
Me he dedicado casi toda mi vida a la comunicación y la redacción de manera profesional, pero siempre anhelé crear mis propias narrativas. Había algo dentro de mí que quería hacerlo diferente, no solo informar, si no construir vidas, crear mundos, explorar emociones y conflictos. Quería que los que me leyeran no solo comprendieran una historia, sino que también la sintieran.
Dar vida a través de las palabras me parece algo mágico, y no solo por lo que puedan sentir los lectores, sino porque yo misma vibro con lo que les hago vivir a mis personajes. Creo que escribir no consiste solo en contar lo que sucede, sino en mostrar, en transmitir, y eso es algo que tengo muy presente cuando me siento frente a una página en blanco.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Actualmente combino la promoción de Pensión Francia, a través eventos — presentaciones, ferias, firmas, entrevistas, clubs de lectura, etc.—, con la escritura de mi próxima novela, un thriller psicológico que espero que pronto vea la luz.
