©Carlos Pascual
En Soledad, Selu Nieto convierte el recuerdo de su abuela en un viaje íntimo y escénico que habla de afectos, ausencia y supervivencia emocional. La obra, concebida como un homenaje personal, abre también una conversación necesaria sobre la soledad, la salud mental y la forma en que los vínculos familiares nos acompañan incluso cuando ya no están
¿Cómo nace Soledad? ¿Vida y obra de mi abuela?
Soledad estrena a finales del 2022 y es algo que llevaba en nuestra mente desde hace bastante tiempo hacer este trabajo. Todo parte a partir de sucesos reales que ocurrieron en la vida de mi abuela en sus últimos años de vida. Tuvo una depresión por ciertos problemas familiares y, bueno, eso se me quedó ahí en la cabeza, me generaba mucha inquietud. Pensaba que era necesario compartir esa inquietud con el resto, porque sin duda más de una persona podría sentirse identificada con el tema.
¿Cómo describirías esta obra a alguien que no sabe nada de ella?
Soledad es un monólogo en el que, a través de la historia de una abuela y un nieto, que en este caso es mi abuela y el nieto soy yo, se tratan temas como la salud mental, la soledad, las herencias familiares, los vínculos que nos quedan, bueno, el duelo. Se tratan todos estos temas; está contado a través de la tragicomedia y momentos muy tiernos, y momentos muy divertidos y hay momentos muy emocionantes. La verdad es que todas las personas que han venido se han sentido identificadas con el tema y han conectado con sus abuelas, con sus abuelos, con ellos mismos, con sus nietas, con sus nietos.
Creo que esta obra y casi todas las obras lo que pretenden un poco es que compartamos soledades
¿Qué querías contar realmente con esta pieza?
Más que querer contar, que yo creo que eso lo descubrimos los propios autores, los propios intérpretes, una vez que ya está estrenado, incluso te diría, era una necesidad de expresarme, una necesidad de que se pudiera expresar mi abuela o el personaje de mi abuela, en este caso no basado en mi abuela. En todos los espectáculos de Teatro a la Plancha, en todos los espectáculos que he escrito, siempre me ha importado y he pretendido darle voz a los que normalmente en el día a día de nuestra sociedad no la tienen y no se les escucha o no se les permite hablar. No me gusta, la palabra no es prestarle, sino más bien que tomen ellos el escenario y que tomen el teatro y digan lo que necesiten decir, en este caso hablamos de que el personaje de mi abuela. Pertenecían a una generación, una mujer de 60 y pocos años su vida, era estar dedicada a la casa y a la familia. No tenían vida propia, vivían para los demás. Me parece importante que pudiera decir eso el personaje, entre otras cosas, y pudiera expresarse y pudiera decir lo que en vida no dice.
¿Hay algo en la obra que aún hoy, cada vez que la interpretas, te siga removiendo?
Sí, claro, ten en cuenta que está basado en la vida de mi abuela y en la mía, pero hay muchas cosas que son realidad, otras que son ficción. Tanto las que son realidad como las que son ficción me conmueven bastante.
Creo que esa sea una de las claves del espectáculo, dar con algo que Te haga vibrar a ti y que haga vibrar al público. En este caso percibo que ocurre, la gente se emociona y bueno pues eso es emocionante al mismo tiempo porque aunque parta de la vida de mi abuela lo que siempre he pretendido es que pueda ser un espejo para el que lo ve y eso es emocionante siempre.
Creo que es muy importante que se siga apostando por el teatro, que sigamos apostando y que sigan apostando las instituciones, porque no hay nada que reúna lo que reúne el teatro
¿Interpretar esta obra exige un lugar distinto al de otros personajes?
Sí, es un desnudarse, ¿no? Y un exponerse ante el público que tenía sentido que fuera así porque íbamos a hablar de la soledad en general. Necesitaba estar expuesto y necesitaba estar desnudo, eso ya te hace vulnerable, pero yo creo que el público eso lo percibe, percibe esa vulnerabilidad, percibe la honestidad con la que hemos pretendido hacer esto y hace que se entreguen y que te acompañen. Y en cierta forma tú les acompañas a ellos también, pero yo siempre intento abordar los trabajos desde un sitio lúdico, sean trabajos más cómicos o trabajos más dramáticos, porque entiendo que nuestra profesión exige ponerse más serio o menos serio, dependiendo de la partida a la que toque jugar, pero intento no pasar por sitios que sean traumáticos, aunque hayan sido traumáticos sucesos parecidos que haya podido vivir en mi vida o en vidas cercanas, pero no pretendo hacer terapia con el espectáculo porque para eso ya esta la terapia es real y está en los profesionales, pero bueno, es decir, es terapéutico, que eso sí es diferente, pero ya te digo, es de un sitio bastante sanador.

¿Qué te gustaría que el público se llevara al salir del teatro?
En primer lugar, que pasaran un buen rato, que se rían, que lloren, que cada uno sienta lo que necesite sentir y que en cierta forma se reencuentren también con sus abuelas, con sus abuelos o con sus familiares, a los que les recuerden y que se sientan menos solos. Yo creo que esta obra y casi todas las obras lo que pretenden un poco es que compartamos soledades.
¿Qué capacidad tiene el teatro para conservar vidas que ya no están?
Eso es muy interesante porque siempre he dicho, medio de broma, medio de verdad, que este espectáculo es un poco como si hiciera una ouija y creo que es eso. Es lo bonito del arte, esa forma que tienes de alcanzar la eternidad, de hacer que se pare el tiempo para muchas personas al mismo tiempo. Eso que tienen y que luego sales de allí y la vida sigue, pero durante esos momentos la vida está detenida y, por tanto, la muerte también. Y me parece que en este espectáculo y, bueno, en todos los espectáculos, realmente tenemos ese lugar mágico en el que traer a los que ya no están, que hablen los que ya no están, que digan lo que pensamos que querían decir o que se expresen ellos solos, mejor dicho. Con este espectáculo me pasa. Creo que sé que ocurre esa especie de conexión mágica del más allá.
Con este espectáculo me pasa. Creo que sé que ocurre esa especie de conexión mágica del más allá
¿Una palabra que defina a Soledad?
Ternura.
Selu, ¿qué nos puedes contar de Teatro a la Plancha?
Pues de Teatro a la Plancha, pues contar que es un proyecto que se inició en el año 2012, que iniciamos unos compañeros de arte dramático que necesitábamos expresarnos, contar cosas y así lo hemos hecho siempre, siempre de un lugar muy respetuoso, muy divertido, muy lúdico, con la necesidad de expresarnos como hemos pretendido siempre y como nos ha parecido oportuno para ese momento. Buscándonos la vida siempre porque ha sido una compañía y es una compañía totalmente autosuficiente en el sentido económico. Y bueno, hemos tenido la suerte de que nuestras historias han conectado con los espectadores. Hemos podido hacer muchas giras, hemos podido estar en sitios muy buenos, con mucho renombre y en el extranjero. Y bueno, y eso Te ilusiona. No te hablo de que tenga que ver con el ego, no, sino que te ilusiona decir, mira, pues hoy voy a jugar porque, como te decía antes, para esto es un juegos, para nosotros esto es un juegos muy serio. Hoy voy a jugar en este sitio mítico en el que han jugado otra gente increíble; no hace no sé cuántos días o hace no sé cuántas semanas estuvo aquí no sé quién. Y bueno, pues eso te ilusiona. Que te que te dejen seguir jugando, expresándote y compartiendo, compartiendo tu trabajo con el resto de personas.
En todos los espectáculos de Teatro a la Plancha, en todos los espectáculos que he escrito, siempre me ha importado y he pretendido darle voz a los que normalmente en el día a día de nuestra sociedad no la tienen y no se les escucha o no se les permite hablar
Para finalizar, ¿qué es para ti el teatro?
El teatro para mí, como para mucha gente, supongo, es refugio, es un refugio y lo siento como casa, donde he crecido, donde el niño al que le gustaba jugar ha crecido y donde sigue creciendo. Me sigo considerando un niño en ese aspecto y creo que es muy importante que se siga apostando por el teatro, que sigamos apostando y que sigan apostando las instituciones, porque no hay nada que reúna lo que reúne el teatro. El cine tiene una magia increíble, la televisión también; cada arte tiene lo suyo, pero la particularidad que tiene el teatro de reunir a cierto número de personas en el escenario y en el público en el mismo momento, a la misma hora, el mismo día, para resolver entre todos una problemática que se nos va a contar a través de una historia, o de un bueno de la danza o a través de unos cuerpos, y atravesar todos juntos eso, esa emoción hace que sea genuino.
