La tercera novela de María Pinach ¿Podrá una niña salir inmune de la terrible experiencia de una guerra?
A través de su nieta Nidia, Rebeca será el centro de variadas historias, marcadas además por el diagnóstico, en su madurez, de trastorno bipolar. Así, la escritora María Pinach propone al lector una pregunta crucial: La protagonista, ¿nació especial o setrastornó su mente?
Así se presenta el tercer libro de Pinach, Mi abuela Rebeca no pudo elegir, y explica que ha querido reflejar «el sufrimiento que supuso para Rebeca, para su peculiar forma de ser, lo que fue la violencia anterior y durante la guerra, y lo que vivió junto a su familia. También la muerte de su padre y su hermano, que fueron a la guerra a morir cuando ya estaba perdida».
Pensamientos y relatos contados por Nidia desfilan en una absorbente obra que tiene muchas capas. Un punto clave es que todo lo vivido por la niña pudo ayudar a desencadenar la (posiblemente latente) enfermedad mental que asoló la vida de Rebeca y que repercutió en toda la familia. Un trastorno basado en la propia experiencia de María Pinach,que ha querido rendir homenaje al sufrimiento de su propia madre diagnosticada con bipolaridad. El resultado es una novela histórica con una profunda e innovadora carga emocional centrada en la salud mental con los sentimientos y problemas que genera tanto la pobreza y como el estallido de la Guerra Civil española en ambos bandos, con situaciones y lugares que en su mayoría son reales.
Rebeca nació en 1932 en una barriada obrera, Santa Eulalia Provençana, de L’Hospitalet de Llobregat. Vivió experiencias terribles que marcaron su peculiar ser: pobreza, violencia en las calles, guerra, hambre y la más pura miseria. Será el centro de variadas historias que nos contará su nieta, Nidia. En su madurez, fue diagnosticada con trastorno bipolar.
Sus padres, Manuel y Amparo, habían marchado de Murcia en 1923 buscando un futuro mejor. Se asentaron en Santa Eulalia junto a sus hijos vivos, Pedrito y Eugenia, y Rosita, la hermana de Manuel. Se mezclaron con otros inmigrantes del resto de España y con catalanes que acudían a las zonas industriales en busca de sustento, porque Santa Eulalia, a principios del siglo XX, se había ido llenando de fábricas debido al menor coste del suelo en comparación con la ciudad de Barcelona. Pero la violencia y la guerra los trastornaron y rompieron su mundo.
María Pinach Vila, (L’Hospitalet de Llobregat, 1964). Cuando cumplió 50 años, decidió dejar aflorar una pasión que siempre la había acompañado: crear novelas de ficción. Paralelamente a su vida laboral en la Administración Pública, en 2019 publicó su primera novela, La magia de ser mujer, y en 2020 su segunda novela, La señora Margarida.
Sus historias nacen de la observación de la realidad y del respeto por las raíces familiares, explorando las relaciones humanas, la memoria de las generaciones anteriores y la capacidad de las personas para afrontar la vida con dignidad y esperanza.
