Con Juan Rana, el autor se adentra de lleno en la novela histórica, confirmando su versatilidad narrativa y su capacidad para explorar, desde distintos géneros, los márgenes de la condición humana.
La nueva novela de José Luis Alemán, Juan Rana, sitúa su arranque en la Granada de 1634, en el seno de una familia noble dominada por el honor y unas expectativas sociales férreas
Desde ese punto de partida, la novela construye una recreación del Siglo de Oro español, un periodo de esplendor cultural, pero a la vez caracterizado por profundas tensiones morales y una rígida estructura social.
Juan Rana propone un viaje íntimo y político a la vez, donde el teatro, la fe y la apariencia funcionan como mecanismos de supervivencia en una sociedad que no tolera desviaciones de la norma.
“He querido situar la historia en un contexto histórico donde la masculinidad se medía por la rudeza, la guerra y la obediencia”, explica el autor.
El protagonista es Íñigo Narváez y Solís, un muchacho sensible, culto y frágil, cuya diferencia lo convierte desde muy joven en objeto del rechazo de un padre severo y violento, incapaz de aceptar aquello que considera una amenaza para el honor familiar. Para salvarlo de un destino fatal, Íñigo es enviado a Madrid bajo el pretexto de cursar estudios de Teología.
Acompañado por don Juan Caramel, secretario familiar y figura protectora, el joven emprende una huida cuidadosamente planeada que es también un viaje simbólico: desde la rigidez aristocrática andaluza hasta el Madrid bullicioso y contradictorio del siglo XVII, retratado con gran viveza narrativa. Calles embarradas, bodegones populares, mentideros, peligros nocturnos y una ciudad en expansión conforman el escenario donde conviven miseria, violencia e ingenio.
En la capital, Íñigo entra en contacto con Pedro Calderón de la Barca, una de las grandes figuras del teatro barroco, que se convierte en su mentor intelectual y humano. A través de esta relación, la novela establece un interesante y único paralelismo entre el arte dramático y la vida, donde actuar no significa fingir, sino aprender a resistir.
Uno de los grandes aciertos de esta novela es su reflexión sobre la identidad como construcción social.
“El teatro no aparece solo como espectáculo, sino como herramienta de transformación, refugio y aprendizaje. En una sociedad donde la diferencia puede pagarse con el destierro o la muerte, la capacidad de interpretar un papel se convierte en una forma de salvación”, señala Alemán.
La novela plantea así una pregunta de plena vigencia: ¿hasta qué punto somos libres de ser quienes somos?
Más allá de su valor literario, la obra aborda temas universales como el miedo al rechazo, la violencia ejercida en nombre del honor, la educación sentimental, la represión de la identidad sexual, el poder del arte y la necesidad de encontrar un lugar propio en el mundo.
José Luis Alemán (Madrid, 1971) es una figura destacada del panorama cultural español, con una sólida trayectoria tanto en el ámbito audiovisual como literario. Ha sido director, guionista y productor de películas ya consideradas de culto, como La herencia Valdemar y su continuación La sombra prohibida. El reconocimiento internacional le llegó con el cortometraje Hotel, galardonado con más de 80 premios en festivales de todo el mundo.
Alemán ha desarrollado también una intensa labor como productor de documentales y jurado en prestigiosos festivales internacionales de cine, además de ser el creador y director de NOCTURNA, Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid.
En el terreno literario, debutó con la novela Vesna, alabada por la crítica y ganadora del Premio Círculo Rojo a la mejor novela de terror en 2020. Le siguieron La jaula abierta, reconocida con el sello Talento Universo y distribuida en toda Latinoamérica, El veredicto de Dennis Raimon, el relato histórico La balada del Olonés y los thrillers Cassanov@.
