La novelista y ensayista Anne Akrich ha publicado Kylian, en la novela retrata a una escritora deprimida y alcohólica que ya no puede escribir para sí misma y a quien su editor le propone escribir una biografía dedicada al famoso futbolista Kylian Mbappé
Anne, bienvenida a nuestra revista. Has publicado recientemente Kylian en España. ¿Cómo nació la idea original de Kylian y qué te motivó a desarrollarla?
La idea surgió a partir de un encargo editorial: un editor francés me propuso escribir una biografía de Kylian Mbappé. Dije que sí, intrigada por lo que representa este jugador en el imaginario colectivo: un héroe contemporáneo, joven, brillante, admirado, que parece encarnar la meritocracia a la francesa. Pero nunca conseguí escribirla. En su lugar, escribí Kylian, la novela del fracaso de esa biografía, una comedia sobre la caída y el derrumbe, guiada por la figura luminosa del jugador.
¿Cuáles son los temas centrales que aborda el libro?
En primer lugar, el fracaso, tratado de forma cómica pero muy sincera. Luego, la dificultad de ser mujer hoy en día, de conjugar los roles de madre, escritora y ciudadana en una sociedad que todavía espera que las mujeres sean perfectas. La cuestión del ghostwriting permite explorar los temas de la invisibilidad, de la palabra prestada, del valor del autor. Y, por supuesto, la infancia, la transmisión, la admiración que queremos despertar en nuestros hijos, aunque sea a costa de olvidarnos de nosotras mismas. Por último, el deporte de alto nivel como modelo y los límites de ese modelo cuando no se es un héroe.
¿Cómo se desarrolló el proceso creativo?
Como casi siempre en mi caso: de manera desordenada. Tenía el marco, el tema impuesto, pero no lograba entrar en el relato esperado. Así que utilicé ese bloqueo como motor de ficción. La protagonista soy yo, pero peor: acepta este encargo y se descuelga por completo. Se va a Bondy con su hijo, toma medicamentos, alucina con Kylian Mbappé como coach de vida… Es un proceso de desajuste alegre que consistió en abrazar ese fracaso, jugar con la autoficción, la sátira, la alucinación, el humor.
¿Hay elementos autobiográficos en Kylian?
Sí, por supuesto. Tengo un hijo, he sido ghostwriter, también he recibido encargos absurdos, he atravesado periodos de duda profunda. Pero la novela no es un testimonio. Está transpuesta, exagerada, filtrada por el humor. Me gusta la idea de que la verdad pase mejor por la comedia que por el realismo. Lo que me interesa de la autoficción es la ficción.
La idea surgió a partir de un encargo editorial: un editor francés me propuso escribir una biografía de Kylian Mbappé. Dije que sí, intrigada por lo que representa este jugador. Pero nunca conseguí escribirla. En su lugar, escribí Kylian
¿Qué esperas que recuerde el lector después de leer Kylian?
Que se puede reír del derrumbe. Espero que salga con una sonrisa. Que este libro haya podido hablarle, aligerarlo, quizá incluso consolarlo. Es una novela que se toma en serio la derrota. A menudo me dicen: “¿Pero por qué te interesan los que no ganan?” Precisamente por eso. Porque es la experiencia de la mayoría de nosotros. Y porque en esas zonas es donde hay más humanidad.

¿Podrías compartir alguna anécdota interesante que ocurriera durante la escritura del libro?
Mientras escribía el libro, Kylian dejó el PSG para irse al Real Madrid. Yo me quedé en Bondy. Lo viví un poco como una ruptura: me dejó sola, con mi hijo, mis páginas en blanco y mis cajas de Lexomil. Lo digo medio en broma. En realidad, ese fichaje alimentó aún más el libro: ese chico está en movimiento permanente y yo estaba completamente parada. Él corre hacia la gloria, yo remo hacia un horizonte novelesco. Ahí comprendí que Kylian sería un libro sobre el contraste: entre un hombre en la cima y una mujer al límite.
¿Qué mensaje principal quieres transmitir a través de esta novela?
No creo que la literatura tenga que transmitir un mensaje en el sentido moral o didáctico del término. No es un panfleto. No es un discurso. Es un espacio de libertad. Si tuviera que resumir lo que espero, diría simplemente: que resuene. Que haga reír o que pique un poco. Y que deje al lector su parte de interpretación.
Los temas centrales del libro son el fracaso, tratado de forma cómica pero muy sincera. Luego, la dificultad de ser mujer hoy en día, de conjugar los roles de madre, escritora y ciudadana en una sociedad que todavía espera que las mujeres sean perfectas
¿Cómo definirías a los personajes principales y qué los hace especiales a tus ojos?
La narradora es una antiheroína: frágil, desbordada, divertida, desesperada. Kylian es un ídolo real, pero aquí transformado en un personaje imaginario, una especie de coach espiritual alucinado. Juntos forman un dúo absurdo y conmovedor.
¿Cómo esperas que el público español reciba Kylian?
Con humor y empatía. No es una novela sobre fútbol, es una novela sobre una mujer que lucha con el sueño del éxito. Siempre he encontrado en la literatura española una gran ternura hacia los personajes perdidos, marginales, heridos. Así que espero que esta heroína les toque.
¿Qué autores o referencias literarias han influido en tu estilo y en esta obra en particular?
Los autores del fracaso: Steve Tesich por Karoo, Fante, Jonathan Coe, David Lodge, Nick Hornby, etc. Y una película: Looking for Eric, de Ken Loach, donde un cartero inglés empieza a alucinar con Eric Cantona.
Kylian, una comedia sobre la caída y el derrumbe, guiada por la figura luminosa del jugador
Anne, cuáles son tus autores favoritos?
Leo mucho y de manera desordenada. Podría decirte: Flaubert, Balzac, Austen, Proust, y cosas más recientes como Despentes, Bolaño o Alexiévich.
¿Cómo ha evolucionado tu escritura desde tus publicaciones anteriores hasta Kylian?
Ya no me preocupa “parecer seria”, intento profundizar en la vía del humor en mi escritura, aunque no sea la idea que se tiene de la literatura. Me interesa lo irrisorio, lo minúsculo. Intento asumir mi voz.
¿Qué desafíos encontraste al abordar los temas centrales del libro?
No caer en la autocompasión. Contar la depresión sin patetismo. Hacer reír con temas pesados: la maternidad, el fracaso, la soledad. Y sobre todo: hacer caber a un futbolista mundialmente famoso en una comedia literaria.
¿Tienes algún ritual o método específico para escribir?
Mucho café. Un ritmo militar: todos los días laborables de 9 a 17. Los fines de semana me ocupo de mi hijo.
Anne, para terminar la entrevista, ¿podrías darme tres palabras que te definan?
Ironía. Apetito. Determinación.
¿Podrías decirnos en qué nuevos proyectos literarios estás trabajando actualmente?
Desde hace años trabajo en una gran fresco histórico sobre los ensayos nucleares en la Polinesia francesa. Es un tema muy personal porque soy de Tahití y mi historia familiar está muy ligada a la campaña nuclear en el Pacífico.
