{"id":9858,"date":"2023-07-07T01:17:00","date_gmt":"2023-07-07T01:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/?p=9858"},"modified":"2023-07-04T13:18:52","modified_gmt":"2023-07-04T13:18:52","slug":"la-vecina-por-maribel-fernandez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/?p=9858","title":{"rendered":"La Vecina por Maribel Fern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;Todav\u00eda hoy, no s\u00e9 c\u00f3mo explicar los hechos sin que me tachen de loco. Pero perm\u00edtanme que me presente\u2026 Me llamo James Smith, y contaba por aquel entonces 70 a\u00f1os. Viv\u00eda en las afueras de Londres, en un acogedor vecindario de casitas adosadas con jard\u00edn.<br>Cada ma\u00f1ana a las ocho en punto, ten\u00eda por costumbre salir a sentarme en el porche y saborear tranquilamente una taza de t\u00e9 reci\u00e9n hecho. Contemplaba a mis vecinos salir de sus casas casi siempre con prisas, sobre todo a matrimonios j\u00f3venes que iban a trabajar, o madres desesperadas por llevar a sus hijos al colegio, \u00a1en fin! Esas cosas que la mayor\u00eda hacen sin pensar, obligados a obedecer a una sociedad que finge ser justa. Sin embargo, con el paso de los a\u00f1os, un buen d\u00eda te despiertas, y te das cuenta de que te has convertido en un anciano cansado de vivir, y hastiado de tanta injusticia en el mundo, entonces te deprimes, y decides no hacer nada\u2026&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por si les interesa saberlo, vivo solo y nunca me he casado, y antes de que empiecen a hacerse la pregunta de rigor, y respetando las preferencias sexuales de cada individuo, les responder\u00e9 que me gustan las mujeres, demasiado dir\u00eda yo\u2026&nbsp;&nbsp;&nbsp; De joven siempre consegu\u00eda conquistar a la chica que quer\u00eda, pues todas se mor\u00edan por mis huesos; detesto ser presuntuoso pero era muy guapo: alto, delgado y muy fibroso.<br>Me alist\u00e9 en el ej\u00e9rcito para sentirme parte de algo, siempre he sido un bala perdida; perd\u00ed a mis padres con cinco a\u00f1os en un accidente de coche, y fui adoptado por mi t\u00eda; una buena mujer que me ofreci\u00f3 su cari\u00f1o incondicional hasta que muri\u00f3 de un ataque al coraz\u00f3n, el d\u00eda de mi decimoquinto cumplea\u00f1os. Tengo recuerdos agridulces de aquella \u00e9poca\u2026<br>Al no aceptar la muerte de la \u00fanica persona que me hab\u00eda querido igual que una madre, me llev\u00f3 a meterme en problemas: peleas, abusos, l\u00e1grimas, humillaci\u00f3n\u2026&nbsp;&nbsp;<br>Si en aquel tiempo me hubieran contado que terminar\u00eda sirviendo a mi patria durante cuarenta a\u00f1os, francamente me hubiera carcajeado&#8230;<br>Tristemente debo confesar que mis grises ojos han visto demasiadas cosas que preferir\u00eda olvidar: el horror, la maldad, demasiadas injusticias\u2026 Pero no quiero apartarme del tema, volvamos a mi vecindario, pues deseo hablarles de mi vecina Jane. Viv\u00eda enfrente de mi casa, desde hac\u00eda seis meses; caminaba con la ayuda de un andador, exhibiendo con naturalidad, los achaques que la vejez manifiesta en la mayor\u00eda de los ancianos. Su cabello blanco como la nieve recogida en un mo\u00f1o; su rostro ajado y lleno de arrugas revelaban vestigios de la belleza que debi\u00f3 ser en su juventud.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"366\" height=\"550\" src=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/hombre.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9864\" srcset=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/hombre.jpg 366w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/hombre-300x451.jpg 300w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/hombre-64x96.jpg 64w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/hombre-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 366px) 100vw, 366px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><br>Mi vecina Ann, una cuarentona corpulenta, bastante guapa, es la cotilla oficial del barrio. Si quieres averiguar cualquier cosa: ella tiene la respuesta. \u00a1Pues bien! Ann me inform\u00f3 que Jane era viuda, ten\u00eda 80 a\u00f1os, y se estaba recuperando de una fractura de cadera por una tonta ca\u00edda.&nbsp; De momento no sab\u00eda nada m\u00e1s.<br>\u2014\u00ab\u00bfY a m\u00ed qu\u00e9 me importa\u00bb \u2014pens\u00e9 mientras le sonre\u00eda con simpat\u00eda?<br>Una ma\u00f1ana me sent\u00e9 en el porche a tomar mi habitual taza de t\u00e9 bien caliente, observando el ajetreo matutino de mis ocupados vecinos, y escuchando sus crispadas conversaciones; lo m\u00e1s molesto para m\u00ed: los lloros y gritos de los ni\u00f1os.<br>Por si se lo preguntan, no tengo hijos, al menos que yo sepa, como les he dicho, he sido todo un Don Juan, y nunca se sabe\u2026 Pero sigamos con el relato\u2026 mi vecina Jane caminaba con la ayuda del andador por su peque\u00f1o jard\u00edn, observando igual que yo, el ajetreo de cada ma\u00f1ana; sonre\u00eda burlona, o esa es la impresi\u00f3n que me dio, cuando nuestras miradas se cruzaron. Yo le sonre\u00ed con una leve inclinaci\u00f3n de cabeza, y ella se relami\u00f3 la boca igual que lo har\u00eda una jirafa, fue algo muy perturbador; lo hizo tres veces sin dejar de mirarme. Mi sonrisa se congel\u00f3, y baj\u00e9 la mirada pensando que quiz\u00e1 mi nueva vecina ten\u00eda alg\u00fan desequilibrio mental.<br>\u2014\u00a1Hola!\u00a1Hola! \u2014grit\u00f3 Ann, la chismosa de la vecindad. Aquella ma\u00f1ana me regal\u00f3 la vista con un vestido azul ajustado y muy escotado, pues mostraba un buen escote digno de una cortesana. Ann era preciosa, sin embargo, ella se sent\u00eda fea y gorda.<br>\u2014\u00a1Hola!\u00a1Hola! \u2014Volvi\u00f3 a saludar tanto a Jane como a m\u00ed. Me sent\u00ed obligado a salir a su encuentro; avanc\u00e9 pausadamente hasta acercarme a la valla del jard\u00edn de mi perturbadora Jane. Ann conversaba con ella con su habitual optimismo.<br>\u2014\u00a1Me voy de compras! \u00a1Es un rollo, pero alguien tiene que hacerlo! \u00a1Ja!\u00a1Ja!\u00a1Ja! \u00bfQuiere que le traiga algo?<br>\u2014No, gracias. No necesito nada \u2014respondi\u00f3 mi vecina Jane.<br>\u2014\u00a1Buenos d\u00edas! \u2014las salud\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Ann me sonri\u00f3 picarona, yo me acerqu\u00e9 a ella para admirar su generoso escote. Siempre he envidiado a su esposo, un imb\u00e9cil que desconoc\u00eda la joya que ten\u00eda por mujer.<br>\u2014\u00bfNecesita algo, James?<br>Me resultaba complicado mantener la mirada por encima de su escote, intentaba mirarla a los ojos, pero era superior a mis fuerzas, sus hermosos senos me hechizaban.<br>\u2014Creo que James \u2014intervino Jane\u2014. Necesita pechugas, \u00bfno es as\u00ed, querido?<br>Me qued\u00e9 petrificado ante la humillaci\u00f3n recibida por aquella anciana desequilibrada, sus palabras sonaron con doble intenci\u00f3n; le clav\u00e9 mis acerados ojos con hostilidad, ella ni se inmut\u00f3.<br>\u2014\u00a1Tr\u00e1igaselas bien grandes! \u00a1Tiene pinta de que le gustan muy grandes! \u00bfNo es as\u00ed?<br>Sus verdes ojos me taladraron, su boca form\u00f3 una sonrisa macabra. Ann sonre\u00eda, ajena al doble sentido de aquellas palabras, pues esperaba mi respuesta con buena predisposici\u00f3n.<br>\u2014No se moleste, Ann. No necesito nada.<br>\u2014\u00a1No sea tonto! \u00a1Le traer\u00e9 pechugas bien grandes!<br>Jane solt\u00f3 una risita maquiav\u00e9lica, y yo debo confesar que me sonroj\u00e9. Ann no se percat\u00f3, pues en ese momento su marido la llam\u00f3 al m\u00f3vil, y se despidi\u00f3 de nosotros agitando la mano mientras se alejaba hablando con el tel\u00e9fono pegado a la oreja; su ajustado vestido revelaba unas posaderas inmensas, pero todav\u00eda sexys.<br>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no se declara? A lo mejor tiene suerte.<br>Aquel comentario era lo que me faltaba por escuchar.<br>\u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que le ocurre? \u00bfPor qu\u00e9 me dice esas cosas?<br>Ella se limit\u00f3 a entrecerrar sus ojillos verdes con cierta maldad, y volvi\u00f3 a relamerse desagradablemente la boca varias veces. Me dio asco, y decid\u00ed que, en efecto, le faltaba un tornillo y cuando le di la espalda para regresar a casa, me dijo:<br>\u2014Yo puedo conseguir que ella se meta en su cama\u2026<br>Me volv\u00ed hacia ella enojado y hastiado por su constante burla hacia m\u00ed. comenc\u00e9 diciendo:&nbsp; \u2014Esc\u00facheme\u2026 \u2014Pero me detuve, pues no esperaba ver el gesto de orgullo en su ajado rostro como la seguridad de lo que hab\u00eda afirmado, en sus ojillos verdes; era evidente que su cabeza no funcionaba bien.<br>\u2014\u00bfQuiere que se meta baja sus s\u00e1banas? \u2014me pregunt\u00f3 relami\u00e9ndose la boca con desagrado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mujer.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9859\" width=\"405\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mujer.jpg 540w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mujer-300x533.jpg 300w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mujer-64x114.jpg 64w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mujer-169x300.jpg 169w\" sizes=\"(max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u2014No pienso seguir hablando con usted. \u2014Me alej\u00e9 lo m\u00e1s aprisa que pude mientras ella continuaba mof\u00e1ndose.<br>\u2014\u00bfNo quiere tocar sus grandes pechugas? \u00a1A ella no le importar\u00eda, est\u00e1 muy desatendida! \u2014Despu\u00e9s comenz\u00f3 a re\u00edr a carcajadas. Cerr\u00e9 la puerta de mi casa de un portazo y me refugi\u00e9 en la salita; aquella anciana me hab\u00eda puesto furioso. Hasta esa misma ma\u00f1ana, apenas nos hab\u00edamos relacionado,&nbsp; y de repente, sufr\u00eda aquel extra\u00f1o acoso; una alarma en mi interior me advirti\u00f3 de que tuviera cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Despu\u00e9s del perturbador&nbsp; episodio, el d\u00eda transcurri\u00f3 con cierta tranquilidad; a trav\u00e9s de la cortina miraba furtivamente por si Jane, ahora: la loca de mi vecina, rondaba por el jard\u00edn, al no verla, sal\u00ed para trabajar en mis rosales mientras esperaba a Ann con las dichosas pechugas, pero las horas pasaron y no apareci\u00f3; pens\u00e9 que tal vez, despu\u00e9s de todo, s\u00ed hab\u00eda entendido el doble sentido de las palabras de mi loca vecina. Disgustado por lo sucedido, me acost\u00e9 temprano, quer\u00eda que aquel dichoso d\u00eda desapareciera, deseaba olvidar todo aquello, sin embargo, no esperaba encontrarla en mis sue\u00f1os, pues so\u00f1\u00e9 con mi vecina, Jane\u2026 Ella se relam\u00eda la boca dejando un rastro pegajoso de babas que resbalaban por su picuda barbilla, mientras Ann aparec\u00eda a su lado completamente desnuda.<br>\u2014\u00bfLa deseas? \u00bfQuieres tocar sus pechugas?<br>En el sue\u00f1o le dec\u00eda que s\u00ed, pues me sent\u00eda excitado ante la hermosura de Ann.<br>\u2014\u00bfQuieres tocarlas? \u2014Volv\u00eda a insistir mientras acercaba su huesuda mano hacia los senos de Ann, agarr\u00e1ndolos con extrema rudeza.<br>\u2014Le haces da\u00f1o \u2014protest\u00e9 acerc\u00e1ndome a Ann y apartando la garra que ten\u00eda por mano, Jane se resist\u00eda, pero despu\u00e9s de un ligero forcejeo apart\u00f3 su mano-garra de los grandes senos de Ann.<br>\u2014Disfr\u00fatalos \u2014se mof\u00f3.<br>Yo me encontraba a escasos cent\u00edmetros de Ann y fue entonces cuando me percat\u00e9 de que tambi\u00e9n estaba desnudo. Ann me sonre\u00eda con cierta timidez.<br>\u2014Me gustas, James\u2026<br>Aquellas palabras me dieron la libertad de rodearla con mis brazos mientras la besaba apasionadamente, ella gem\u00eda al sentir mis manos acariciando su espl\u00e9ndido cuerpo. La pasi\u00f3n nos alcanz\u00f3 e ignoramos a Jane. Cerr\u00e9 los ojos embriagados por el deseo, Ann gritaba de placer y yo me sent\u00eda flotar, abr\u00ed los ojos para que nuestras miradas se encontraran cuando el asco y el horror se apoderaron de m\u00ed, pues Jane, la loca, hab\u00eda ocupado el lugar de Ann. Grit\u00e9 y grit\u00e9 escuchando las carcajadas de mi perturbada vecina hasta que despert\u00e9 empapado en sudor.&nbsp;&nbsp; El coraz\u00f3n me lat\u00eda a toda velocidad, inspir\u00e9 varias veces para tranquilizarme y resignado sal\u00ed de la cama. Me duch\u00e9 y afeit\u00e9 como ten\u00eda por costumbre, pero cuando se acercaba la hora de salir al porche para tomar mi acostumbrada taza de t\u00e9, me invadi\u00f3 cierto rechazo, no me apetec\u00eda encontrarme con aquella loca mujer; era evidente que la hab\u00eda tomado conmigo. Todav\u00eda recordaba la pesadilla y un inesperado escalofr\u00edo me recorri\u00f3 el cuerpo. Mir\u00e9 a trav\u00e9s de la cortina con la taza en la mano, y casi derramo el t\u00e9, pues Jane se encontraba en el jard\u00edn escudri\u00f1ando mi casa mientras se relam\u00eda asquerosamente la boca.<br>En mi vida de militar, he pasado por terribles momentos que no le deseo a nadie, me he enfrentado con la muerte muchas veces, pero aquella mujer, amedrentaba al m\u00e1s valiente. Decid\u00ed que no saldr\u00eda, me negaba a sufrir sus desquiciados ataques. Tom\u00e9 un sorbo de t\u00e9 sin dejar de observarla a trav\u00e9s de la cortina, cuando el m\u00f3vil vibr\u00f3 en mi bolsillo, contest\u00e9 sin dejar de vigilar a Jane, que continuaba con sus ojillos centrados en mi casa sin dejar de relamerse la boca.<br>\u2014\u00bfDiga?<br>\u2014\u00bfQuieres las pechugas de Ann? \u00bfS\u00ed o no?<br>Me qued\u00e9 petrificado, no pod\u00eda creer lo que estaba escuchando. Era su voz, la voz de la loca de mi vecina, pero mis ojos me revelaban que ella segu\u00eda relami\u00e9ndose la boca con la vista fija en mi casa. \u00bfC\u00f3mo era posible? \u00bfEra yo quien estaba perdiendo la cordura?<br>\u2014\u00bfQuieres las pechugas? \u00bfNo deseas mordisquearlas? \u00a1\u00d1an!\u00a1\u00d1an!\u00a1\u00d1an!<\/p>\n\n\n\n<p>Su carcajada casi me enloquece, colgu\u00e9 sin dejar de observarla, continuaba en su jard\u00edn agarrada al andador, dirigi\u00e9ndome una cruenta sonrisa. \u00bfC\u00f3mo era posible? Su boca solo se hab\u00eda entreabierto para relamerse. Me apart\u00e9 de la ventana intentando asimilar lo que hab\u00eda sucedido. En ese instante el timbre de la puerta irrumpi\u00f3 abruptamente, sobresalt\u00e1ndome; un sudor frio me recorri\u00f3 el cuerpo; abr\u00ed la puerta con cierta cautela y sent\u00ed un gran alivio al ver que se trataba de Ann, la guapa chismosa.<br>\u2014\u00a1Bienvenida Ann!<\/p>\n\n\n\n<p>Ann me ofreci\u00f3 una encantadora sonrisa, pero en sus ojos se reflejaba cierta inquietud. Me alarm\u00e9, pues pens\u00e9 que quiz\u00e1 Jane, mi extra\u00f1a vecina, la hab\u00eda condicionado contra m\u00ed.<br>\u2014\u00a1Hola, James! Siento mucho lo de ayer pero no pude venir. Siempre voy con prisas y me fue imposible pasarme.<br>Por un momento no entend\u00ed lo que me dec\u00eda, todav\u00eda estaba conmocionado por el extra\u00f1o suceso ocurrido con Jane, pues ella me hab\u00eda hablado por tel\u00e9fono al mismo tiempo que permanec\u00eda observ\u00e1ndome desde el jard\u00edn de su casa relami\u00e9ndose como una vaca. \u00a1Era una locura!<br>\u2014\u00bfJames? \u2014intervino Ann, despert\u00e1ndome de mis conjeturas.<br>\u2014Lo siento Ann, \u00bfme dec\u00edas?<br>Ella me sonri\u00f3 con comprensi\u00f3n y extendiendo su brazo, me ofreci\u00f3 una abultada bolsa. Por un momento no sab\u00eda que era, pero despu\u00e9s comprend\u00ed de qu\u00e9 se trataba.<br>\u2014Las pechugas \u2014afirm\u00e9 azorado, y aliviado al menos, de que Ann no hab\u00eda captado el comentario mal intencionado de la bruja de mi vecina.<br>\u2014Si necesitas cualquier cosa\u2026&nbsp; \u2014coment\u00f3 Ann a modo de despedida, yo me resist\u00eda a que se marchara, me incomodaba que Jane, nos vigilara mientras se relam\u00eda obsesivamente.<br>\u2014\u00bfPuedo darte las gracias invit\u00e1ndote a un caf\u00e9?<br>Ann estuvo a punto de rehusar, parec\u00eda incomoda ante mi presencia, yo le mostr\u00e9 la mejor de mis sonrisas y aquello pareci\u00f3 funcionar; se encogi\u00f3 de hombros y entr\u00f3 en mi casa. En aquel instante me percat\u00e9 de lo sexy que estaba; el pantal\u00f3n de deporte, no pod\u00eda quedarle m\u00e1s ce\u00f1ido y el jersey con escote de pico, mostraba lo suficiente para regalar la vista de sus hermosos senos\u2026<br>Nos adentramos a la espaciosa cocina y sin previo aviso, como si de un acuerdo t\u00e1cito se tratara, se dispuso a preparar caf\u00e9, mientras yo desenvolv\u00eda las pechugas, las lavaba y las colocaba en una bandeja.<br>\u2014\u00bfC\u00f3mo le va a tu hijo en Oxford?<br>\u2014A Robert le va demasiado bien, es un cerebrito. \u00a1Ya lo sabes! Pero me gustar\u00eda que fuera menos estudioso y se divirtiera m\u00e1s\u2026<br>Nos sentamos a la isleta de la cocina, y vi cierta preocupaci\u00f3n en su bello rostro.<br>\u2014Ayer sucedi\u00f3 algo que\u2026<br>\u2014Cu\u00e9ntame Ann \u2014la anim\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mascara.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9860\" width=\"423\" height=\"564\" srcset=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mascara.jpg 564w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mascara-300x400.jpg 300w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mascara-64x85.jpg 64w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/mascara-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 423px) 100vw, 423px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u2014Fui a la ciudad a darle una sorpresa a John\u2026y la sorpresa me la llev\u00e9 yo\u2026<br>John, el marido de Ann, nunca me ha ca\u00eddo bien y por muy abogaducho que sea, siempre he sabido que es \u00abidiota\u00bb<br>\u2014Continua\u2026 \u2014la alent\u00e9.<br>\u2014Hace semanas que trabaja mucho, y eso nos quita tiempo de estar juntos. Tuve la mala idea de pasar por su despacho a la hora de comer y\u2026 \u2014Ann guard\u00f3 silencio mientras las l\u00e1grimas surcaron su rostro. Sin percatarme de lo que hac\u00eda se las sequ\u00e9 suavemente con el pulgar.<br>\u2014Lo vi, James. \u00a1Lo vi en el despacho con esa secretaria!<br>\u2014\u00bfEn el despacho? \u2014pregunt\u00e9 incr\u00e9dulo.<br>\u2014Esperaron a que todos se fueran a comer, y ellos se quedaron para hacer cochinadas.<br>\u2014\u00bfY qu\u00e9 te dijo?<br>Ann baj\u00f3 la mirada abochornada. \u2014Nada\u2026 \u2014me contest\u00f3\u2014 Cuando los vi, me qued\u00e9 unos minutos procesando lo que estaba sucediendo y luego me march\u00e9.<br>\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<br>\u2014Porque s\u00e9 que John se divorciar\u00eda de mi sin pens\u00e1rselo dos veces. Y yo no tengo ganas de estar sola, \u00a1no puedo! Si quiere beneficiarse a esa ni\u00f1a de dieciocho a\u00f1os para sentirse m\u00e1s hombre, \u00a1all\u00e1 \u00e9l!<br>\u2014\u00a1T\u00fa marido es idiota! \u00a1Siempre lo he pensado! \u00a1Si yo tuviera veinte a\u00f1os menos\u2026!<br>Ann se ri\u00f3 mientras se llevaba la taza de caf\u00e9 a los labios.<br>\u2014James, no hace falta que tengas veinte a\u00f1os menos, est\u00e1s muy bien as\u00ed. No aparentas la edad que tienes\u2026 \u2014me confes\u00f3 con coqueter\u00eda.<br>Baj\u00e9 la vista a su escote con toda intenci\u00f3n y sus mejillas se sonrojaron. Durante unos largos segundos nos quedamos en silencio hasta que Ann lo rompi\u00f3.<br>\u2014De hecho, me viene a la cabeza que\u2026 esta noche he so\u00f1ado contigo\u2026<br>Aquello me alarm\u00f3.<br>\u2014En el sue\u00f1o yo no era exactamente yo\u2026 me sent\u00eda sin voluntad. Alguien estaba haci\u00e9ndome da\u00f1o y t\u00fa me ayudaste y me abrazaste y\u2026y\u2026 nos abrazamos y\u2026 \u2014En ese punto se detuvo, sus mejillas se apreciaban arreboladas. Era evidente que hab\u00edamos so\u00f1ado lo mismo, pero ella nunca confesar\u00eda que la pasi\u00f3n nos atrap\u00f3 y nuestros cuerpos desnudos se unieron para formar uno solo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Continua\u2026 \u2014intervine intrigado.<br>\u2014Me sent\u00eda protegida entre tus brazos\u2026<br>Nuestras miradas se cruzaron y antes de que pudiera reaccionar, ella se levant\u00f3 decidida a abandonar la casa.<br>\u2014Tengo que irme \u2014explic\u00f3 azorada; en ese instante su m\u00f3vil son\u00f3.<br>\u2014\u00bfSi? \u00a1Hola, Jane! Si, est\u00e1 aqu\u00ed conmigo. Espera que se lo paso\u2026<br>Al pegar el m\u00f3vil a mi o\u00eddo el mundo se detuvo.<br>\u2014\u00bfQuieres sus pechugas? \u00bfLas quieres? \u2014volvi\u00f3 a increparme.<br>\u2014Se\u00f1ora, por favor yo\u2026<br>\u2014C\u00e1llate y escucha. Ella jam\u00e1s se meter\u00e1 en tu cama, pero se siente atra\u00edda por ti. Es receptiva, por eso puedo entreg\u00e1rtela. Solo debes darme una cosa y dispondr\u00e1s de sus pechugas cuando quieras.&nbsp; Me sent\u00eda mareado, abrumado por el acoso de su insistencia. No le contest\u00e9 y me limit\u00e9 a devolverle el m\u00f3vil a Ann, ella se lo llev\u00f3 al o\u00eddo y empez\u00f3 a escuchar atentamente lo que Jane le dec\u00eda, en ese instante, su mirada se nubl\u00f3 y el cuerpo se tens\u00f3 tanto que no parec\u00eda humano; dej\u00f3 el m\u00f3vil en mi mano y con movimientos rob\u00f3ticos, empez\u00f3 a quitarse el jersey, los pantalones, y la ropa interior; su postura quieta recordaba a una mu\u00f1eca sin alma.<br>Unos golpes bruscos me apartaron de la hermosa visi\u00f3n del cuerpo desnudo de Ann. Me resist\u00eda en abrir la puerta, Ann se hallaba desnuda y explicar su rob\u00f3tico comportamiento, equival\u00eda a que cualquiera dedujera que la hab\u00eda drogado para aprovecharme de ella.<br>Los golpes sonaron tan bestiales que por un momento pens\u00e9 que la polic\u00eda irrumpir\u00eda en mi casa; resignado entreabr\u00ed la puerta y para mi asombro, mi anciana vecina, se hallaba en la entrada.<br>\u2014\u00a1Qu\u00edtate de en medio! \u2014me orden\u00f3 mientras arrastraba los pies con la ayuda del andador, esbozando una diab\u00f3lica sonrisa, y clavando su perversa mirada en Ann, solt\u00f3 una s\u00f3rdida risotada.<br>\u2014\u00bfNo quieres probarla? \u2014se mof\u00f3.<br>\u2014Se\u00f1ora, yo\u2026no\u2026 entiendo \u2014Me qued\u00e9 sin palabras.<br>\u2014Necesito cuatro cosas de ti \u2014asever\u00f3 se\u00f1al\u00e1ndome con el dedo \u00edndice\u2014. Y te dar\u00e9 cuarenta a\u00f1os de juventud. Seguir\u00e1s aparentando el aspecto que tienes ahora, pero en t\u00fa interior, ser\u00e1s cuarenta a\u00f1os m\u00e1s joven, adem\u00e1s de m\u00e1s \u00e1gil y sano. Y por supuesto tendr\u00e1s a Ann en tu cama\u2026 \u2014Los verdes ojos de la anciana brillaron con intensidad; el miedo se apoder\u00f3 de m\u00ed y recul\u00e9 negando con la cabeza. Ann continuaba desnuda tan r\u00edgida como una estatua.<\/p>\n\n\n\n<p>Jane, avanzaba ahora, sin su andador, y comenz\u00f3 a desnudarse a medida que se acercaba a m\u00ed, cuando su envejecido cuerpo desnudo, estuvo a escasos cent\u00edmetros del m\u00edo, sonri\u00f3 maliciosamente, acto seguido puso los ojos en blanco, mientras de sus labios surg\u00eda una salmodia constante y mon\u00f3tona. Aquel idioma sonaba algo parecido a egipcio o quiz\u00e1s arameo, no estoy seguro\u2026 Pero lo m\u00e1s sorprendente, es que a medida que repet\u00eda las palabras, su cuerpo y rostro se iban transformando en una preciosa joven de unos veinti tantos a\u00f1os.<br>\u2014\u00bfQu\u00e9 decides? Necesito tu consentimiento. \u2014su voz aterciopelada, me embriagaba; me sent\u00eda incapaz de negarle nada; asent\u00ed sin saber lo que me esperaba\u2026<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/londres.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9865\" width=\"423\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/londres.jpg 564w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/londres-300x454.jpg 300w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/londres-64x97.jpg 64w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/londres-198x300.jpg 198w\" sizes=\"(max-width: 423px) 100vw, 423px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Han pasado diez a\u00f1os desde entonces, y debo reconocer que Jane, no minti\u00f3. Tengo ochenta a\u00f1os y me siento tan vital como ella asegur\u00f3; salgo a correr cada ma\u00f1ana como si tal cosa, y mi virilidad sigue imparable, Ann puede dar fe de ello diariamente\u2026 nos divertimos mucho en la cama, mi fogosidad es inagotable, m\u00e1s incluso que en mi juventud.<br>\u2014\u00a1OOOH! \u00a1James! \u00a1Cari\u00f1o! \u2014exclama Ann extasiada de placer, mientras nuestros cuerpos vuelven a unirse una y otra vez durante largas horas maratonianas para despu\u00e9s dormir abrazados el resto de la noche.<br>Debo confesaros que mi apariencia sigue siendo como cuando ten\u00eda setenta a\u00f1os, y ya entonces aparentaba sesenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Como os he adelantado, Ann vive conmigo, se divorci\u00f3 del idiota de su marido que le otorg\u00f3 una generosa pensi\u00f3n vitalicia; por cierto, despidi\u00f3 a la secretaria, y ha intentado volver con Ann.<br>\u2014T\u00fa me has demostrado lo que es la felicidad James, mi amor. Cada d\u00eda\u2026 con las cosas sencillas de la vida\u2026 \u00a1Est\u00e1 loco si piensa que volver\u00e9 con \u00e9l!<\/p>\n\n\n\n<p>Si os pregunt\u00e1is que quer\u00eda de m\u00ed aquella misteriosa mujer, dir\u00e9 que, ciertamente, perturbar\u00e1 al m\u00e1s estoico.<\/p>\n\n\n\n<p>Me seccion\u00f3 los me\u00f1iques de ambas manos, adem\u00e1s de un pulm\u00f3n, y un ri\u00f1\u00f3n. No puedo explicar como lo hizo, apenas recuerdo nada, solo la visi\u00f3n de su joven cuerpo desnudo y la salmodia constante que su aterciopelada voz canturreaba. No tengo cicatrices de la extracci\u00f3n; para los m\u00e9dicos es un misterio de la naturaleza, pero no para m\u00ed, yo s\u00e9 lo qu\u00e9 sucedi\u00f3. Una bruja apareci\u00f3 en mi vida y todo mi mundo cambi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Ann, mi Ann, sigue siendo igual de cotilla, me pone al d\u00eda de cualquier chisme vecinal. Nos re\u00edmos mucho, y como ya he mencionado anteriormente, nos divertimos mucho m\u00e1s en la cama. Es curioso, pero ella apenas recuerda nada, solo que me quiere y eso es lo que verdaderamente importa.<\/p>\n\n\n\n<p>Robert, ahora es mi hijastro, y nos visita muy a menudo; me cae bien, es un buen chico, solo que hace unos d\u00edas nos dijo que hab\u00eda tenido un peque\u00f1o accidente. \u00bfLo adivin\u00e1is? \u00bfLe faltan los me\u00f1iques de ambas manos? \u00bfCasualidad? No lo creo. \u00bfMe pregunto que le habr\u00e1 otorgado la bruja?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;Todav\u00eda hoy, no s\u00e9 c\u00f3mo explicar los hechos sin que me tachen de loco. 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