{"id":3439,"date":"2021-11-09T12:29:04","date_gmt":"2021-11-09T12:29:04","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/?p=3439"},"modified":"2021-12-04T00:02:22","modified_gmt":"2021-12-04T00:02:22","slug":"secretos-de-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/?p=3439","title":{"rendered":"Secretos de Familia"},"content":{"rendered":"\n<p>Desde Buenos Aires, Carlos Eduardo D\u00edaz nos ha enviado este relato homenaje a El Gato Negro de Edgar Allan Poe. Esperamos que disfruten de la lectura tanto como nosotros.  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Un hombre camina en las penumbras de la noche. La escasa luminosidad de unas pocas l\u00e1mparas que a\u00fan no han sido destruidas por las pandillas barriales hace que&nbsp; transitar esas calles de los suburbios resulte una experiencia inquietante.&nbsp;Una tenue pero persistente llovizna intensifica a\u00fan m\u00e1s la hostilidad reinante en el ambiente.&nbsp;De pronto el sujeto en cuesti\u00f3n detiene su andar y observa perturbado aquel sitio que le es tan familiar.&nbsp;Se trata de la antigua casona donde habit\u00f3 junto a su joven esposa, la \u00faltima descendiente de una familia que durante varias generaciones hab\u00edan sido sus propietarios. Ahora se encuentra vac\u00eda, casi en ruinas, abandonada luego de los tr\u00e1gicos sucesos que pronto se revelar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"427\" height=\"640\" src=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/secretos-de-familia.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3440\" data-link=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/?attachment_id=3440\" class=\"wp-image-3440\" srcset=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/secretos-de-familia.jpg 427w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/secretos-de-familia-300x450.jpg 300w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/secretos-de-familia-64x96.jpg 64w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/secretos-de-familia-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 427px) 100vw, 427px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"564\" height=\"866\" src=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/2a4180c6f4786a687de901b6a9b7bb21.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3441\" data-full-url=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/2a4180c6f4786a687de901b6a9b7bb21.jpg\" data-link=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/?attachment_id=3441\" class=\"wp-image-3441\" srcset=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/2a4180c6f4786a687de901b6a9b7bb21.jpg 564w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/2a4180c6f4786a687de901b6a9b7bb21-300x461.jpg 300w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/2a4180c6f4786a687de901b6a9b7bb21-64x98.jpg 64w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/2a4180c6f4786a687de901b6a9b7bb21-195x300.jpg 195w\" sizes=\"(max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><br>En uno de los grandes ventanales ubicados en la planta alta del edificio se observa un punto luminoso que adquiere movimiento. Es la se\u00f1al acordada para el ingreso del hombre al amplio y tenebroso patio, luego de atravesar una vieja y oxidada estructura de hierros que alguna vez supo ser una distinguida puerta de entrada a la propiedad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br>Un torrente de im\u00e1genes del pasado le recuerdan la opresi\u00f3n del encierro: \u00bffue en una prisi\u00f3n?, \u00bf en una instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica?&nbsp;Se esfuerza en concentrarse en tiempos m\u00e1s felices, plenos de pasi\u00f3n, junto a su esposa en los inicios de la convivencia matrimonial.&nbsp;Su esfuerzo es d\u00e9bil. Nuevamente todo es oscuridad. Los deseos de convertirse en padres no prosperan y la relaci\u00f3n de la joven pareja sufre un cierto desgaste.&nbsp;Ambos son amantes de los animales y varias mascotas parecen cubrir la ausencia de los ni\u00f1os que no llegan a sus vidas. Un enorme y hermoso&nbsp; gato negro es especialmente apreciado por la joven mujer. Ella se hab\u00eda encari\u00f1ado con el animal desde el preciso momento que fue abandonado en la entrada de la casona. En su mentalidad, peculiarmente inclinada a las supersticiones, los gatos negros estaban estrechamente ligados a las brujas. Por eso decide llamar Plut\u00f3n a ese llamativo gato cuyas reacciones y conductas parecen alejada de toda l\u00f3gica animal. Si bien es cierto que el hombre adoraba a la gran mayor\u00eda de los animales, extra\u00f1os pensamientos, contradictorios y perversos, paulatinamente fueron apropi\u00e1ndose de su sano juicio. La manera como aquel animal lo observaba parec\u00eda irritarlo, desorientando su cordura. \u00bfAcaso lo estaba desafiando con esa mirada firme y punzante?&nbsp;Una fuerza maligna comenz\u00f3 a crecer en su coraz\u00f3n en proporci\u00f3n a la p\u00e9rdida de la raz\u00f3n, carcomido por los celos hacia el animal y finalmente, un d\u00eda que lo cruz\u00f3 en el jard\u00edn, lo sujet\u00f3 del pescuezo y desat\u00f3 su furia sobre \u00e9l, clavando su navaja en uno de sus ojos. El gato, desde entonces, fue negro \u2026y tuerto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esa ser\u00eda la m\u00e1s liviana de las desgracias a producirse en la antigua casona.&nbsp;El nefasto incidente del hombre con Plut\u00f3n provoc\u00f3 la ira de la esposa y a modo de venganza increment\u00f3 los comentarios maliciosos dirigidos a \u00e9l, en especial los que criticaban su incapacidad para dejarla embarazada . Los reproches, peleas y distanciamientos provocar\u00edan las reiteradas visitas de \u00e9l a los bares del pueblo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br>Una c\u00e1lida noche, ya ebrio de tantas horas de estar bebiendo con amigos, regres\u00f3 a su casa tratando de procesar un pensamiento que lo persegu\u00eda e inquietaba sobremanera: Esa fuerza oscura y perversa que parec\u00eda atormentarlo comenz\u00f3 a manifestarse casi desde el mismo momento que inici\u00f3 su residencia en la antigua casona.&nbsp;En efecto, cada ciertos intervalos de tiempo, bastante frecuentes, experimentaba la opresi\u00f3n del mal, como si una energ\u00eda maligna tratara de dominar su voluntad. La presencia del gato negro potenciaba a niveles intolerables las sensaciones de miedo y locura, como si fuese un enviado del mism\u00edsimo Satan\u00e1s.&nbsp;Fue entonces que, procurando dar pruebas de su resistencia ante cualquier energ\u00eda o entidad siniestra, decidi\u00f3 matar a la mascota favorita de su esposa, porque se hab\u00eda convertido en una amenaza para la supervivencia de su matrimonio .Comenz\u00f3 a subir la escalera que llevaba a la planta alta con una vela encendida que apenas iluminaba el espacio m\u00e1s inmediato. En la otra mano sujetaba un hacha que casi arrastraba por los escalones. Fue all\u00ed cuando sinti\u00f3 que le estrujaban el alma. Perplejo se detuvo a observar los cuadros que adornaban la pared. Eran varias pinturas que retrataban a distintas generaciones pertenecientes a la familia de su esposa. En ellas pod\u00edan estar los abuelos, los padres, los t\u00edos, los hermanos y los hijos de tales familias. Y en todas las pinturas hab\u00eda sido retratada la misma mascota recibiendo el cari\u00f1o de aquellas personas: \u00a1 un gato negro!\u00bfC\u00f3mo es posible que no lo hubiera advertido anteriormente? Un siniestro secreto de familia que, parad\u00f3jicamente, estaba a la vista de quien se detuviera a contemplar la historia familiar.&nbsp;Al intentar avanzar al \u00faltimo escal\u00f3n sintio enredarse entre sus piernas al oscuro felino lo que casi provoca su ca\u00edda. Ofuscado por tal situaci\u00f3n y aterrorizado por lo que acaba de ver lanz\u00f3 con todas sus fuerzas un hachazo procurando impactar en el maldito animal que a\u00fan permanec\u00eda a la espera de su reacci\u00f3n. Desgraciadamente termin\u00f3 impactando en la cabeza de su mujer, que se hab\u00eda levantado r\u00e1pidamente de la cama al escuchar ruidos en la escalera, para luego asomarse al pasillo donde acechaba la muerte, que agazapada, esperaba su trofeo, que bien pudo haber sido el hombre si ca\u00eda por las escaleras, o el gato, resignado ya al hachazo letal. Pero fue la mujer la v\u00edctima. Aquel atroz suceso, lo oblig\u00f3 a huir de la casa. Cuanto m\u00e1s se alejaba de ella m\u00e1s impenetrable fue para \u00e9l acceder a su pasado criminal; un bloqueo mental que deriv\u00f3 en el completo olvido de aquel tr\u00e1gico desenlace y del destino que le hab\u00eda dado al cuerpo de la inocente v\u00edctima.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/afiliadoscasadellibro.uinterbox.com\/tracking\/imp?typ=img&amp;act=573&amp;gel=3542&amp;pub=8539&amp;org=205\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/afiliadoscasadellibro.uinterbox.com\/tracking\/clk?act=573&amp;gel=3542&amp;pub=8539&amp;org=205\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><br>Pero ahora el hombre estaba de regreso, llamado por un misterioso mensaje de una mujer que aseguraba que su esposa quer\u00eda comunicarse con \u00e9l para transmitirle un secreto que se hab\u00eda llevado a la tumba. Resultaba aterrador, y a la vez estimulante por la adrenalina liberada, descubrir, a medida que pasaba m\u00e1s tiempo en la mansi\u00f3n, que la mujer que amaba estaba muerta y que \u00e9l era el responsable de su muerte. Si era cierto que esa anciana mujer, junto a sus j\u00f3venes asistentes, ten\u00eda el don de comunicarse con los muertos, \u00e9l tendr\u00eda la oportunidad de revivir ciertos momentos con su esposa, restaurar conversaciones que sobrevolaban en su memoria de manera difusa y lejana, \u00a1y la posibilidad definitiva de pedirle perd\u00f3n por el da\u00f1o irreparable causado! La mujer que dec\u00eda poder contactar con el m\u00e1s all\u00e1 de los seres vivos era en verdad una h\u00e1bil farsante que confiaba en poder sugestionar lo suficiente al viudo para sustraerle valiosa informaci\u00f3n; c\u00f3digos ocultos en los recuerdos que pretend\u00eda sacar a la luz.&nbsp;All\u00ed justamente resid\u00eda la gran cuesti\u00f3n que impulsaba a la anciana a montar todo aquel teatro. Alguien la convenci\u00f3 que la joven ca\u00edda en desgracia era heredera de una gran fortuna familiar y que en alg\u00fan lugar de la enorme vivienda hab\u00eda ocultado un formidable tesoro. La leyenda elaborada entorno a \u00e9l&nbsp; aseveraba que su temprana muerte no le hab\u00eda dado tiempo para disfrutar de tales riquezas. Otras versiones daban por hecho que su esposo sab\u00eda de ese tesoro familiar y donde se encontraba oculto.&nbsp;Pero muchas leyendas se basan en mentiras, especulaciones y err\u00f3neas interpretaciones. Lo que la falsa m\u00e9dium ignoraba no era solamente que tal fabulosa herencia nunca existi\u00f3, sino tambi\u00e9n que ese hombre a quien pensaba manipular ocultaba en verdad un secreto tremendamente oscuro y perverso: el asesinato de su esposa y el ocultamiento de su cuerpo dentro de las gruesas paredes de la mansi\u00f3n.&nbsp;<br>La sesi\u00f3n espiritista comenzaba lentamente a crecer en dinamismo e intensidad, creando el clima necesario para lograr el objetivo deseado: la revelaci\u00f3n de informaci\u00f3n valiosa para los prop\u00f3sitos inmorales de la falsa m\u00e9dium.&nbsp;Afuera la tenue lluvia hab\u00eda dado paso a una tormenta con fuertes r\u00e1fagas de vientos que sacud\u00edan con violencia las ramas de los \u00e1rboles contra los ventanales, lo que, sumado al incremento de los rel\u00e1mpagos que iluminaban grotescamente los interiores de la antigua casona, generaban sombras y ruidos que ayudaban a ambientar de manera tenebrosa los esfuerzos por invocar el esp\u00edritu de la joven fallecida.&nbsp;La anciana mujer debi\u00f3 haber pensado que la naturaleza le estaba brindando una ayuda excepcional para lograr su tan ansiado objetivo.&nbsp;Bien se ha se\u00f1alado que ella no era realmente alguien con el don de invocar y controlar almas tra\u00eddas desde otra dimensi\u00f3n.&nbsp;Sin embargo, algo muy extra\u00f1o, que no llegamos a comprender en su totalidad, ocurri\u00f3 aquella noche. Ya sea por las fuerzas oscuras que indudablemente resid\u00edan all\u00ed, vaya a saber desde cu\u00e1ndo, y que sol\u00edan perseguir y atormentar al hombre, ya sea porque algunas de las invocaciones vociferadas por la mujer finalmente tuvieron efecto de convertirse en llaves que abrieron puertas invisibles, lo cierto es que se produjo el encuentro y enfrentamiento entre dos dimensiones, la de los vivos y la de los muertos.&nbsp;La anciana mujer comenz\u00f3 a sufrir un tipo terrible de conmoci\u00f3n, como si en su interior se hubiera desatado una furiosa lucha entre \u00e1ngeles&nbsp; y demonios. De pronto volvi\u00f3 a la calma, permaneciendo por unos segundos con sus ojos cerrados.&nbsp;Al abrirlos fue evidente que ya no era ella la que dominaba su cuerpo:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"236\" height=\"314\" src=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/c737b7de8fa56e94a397589f5c39239c.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3442\" data-link=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/?attachment_id=3442\" class=\"wp-image-3442\" srcset=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/c737b7de8fa56e94a397589f5c39239c.jpg 236w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/c737b7de8fa56e94a397589f5c39239c-64x85.jpg 64w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/c737b7de8fa56e94a397589f5c39239c-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 236px) 100vw, 236px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"750\" src=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/8d15ad3823bd46403eedf9926b5866c5.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3443\" data-full-url=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/8d15ad3823bd46403eedf9926b5866c5.jpg\" data-link=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/?attachment_id=3443\" class=\"wp-image-3443\" srcset=\"https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/8d15ad3823bd46403eedf9926b5866c5.jpg 500w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/8d15ad3823bd46403eedf9926b5866c5-300x450.jpg 300w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/8d15ad3823bd46403eedf9926b5866c5-64x96.jpg 64w, https:\/\/revistaliterariaelgatonegro.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/8d15ad3823bd46403eedf9926b5866c5-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><br>-Amor m\u00edo&#8230;\u00a1has regresado a mi lado!<\/p>\n\n\n\n<p><br>Al o\u00edr esas palabras, en un tono de voz que no correspond\u00eda al de la anciana, sus asistentes salieron corriendo buscando desesperadamente alguna salida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br>-\u00a1Amada m\u00eda! \u00bfEres t\u00fa realmente? \u00bfC\u00f3mo puedo estar&nbsp; seguro?<\/p>\n\n\n\n<p><br>En ese preciso momento una figura fantasmal emergi\u00f3 del cuerpo de la m\u00e9dium, quien permaneci\u00f3 paralizada, con la boca y los ojos abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p><br>-Conservo esto que me has hecho -pronunci\u00f3 el esp\u00edritu de la mujer muerta, sin mover los labios y se\u00f1alando una profunda herida en su cabeza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br>El hombre, de rodillas, estall\u00f3 en l\u00e1grimas y con genuino dolor pidi\u00f3 perd\u00f3n al fantasma que parec\u00eda apiadarse de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p><br>-Puedo perdonarte, porque te necesito junto a mi&#8230;. \u00a1Pero Plut\u00f3n no te perdonar\u00e1 no haberme dado descendencia!<\/p>\n\n\n\n<p><br>-\u00a1Qu\u00e9! \u00bfPlut\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p><br>Fue entonces que un poderoso ronroneo estremeci\u00f3 al hombre. Al incorporarse pudo ver al gato negro que lo observaba con su \u00fanico ojo, sentado en la mesa donde se inici\u00f3 la sesi\u00f3n espiritista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br>-\u00a1Maldito animal del infierno! \u00a1Te matar\u00e9 de una vez por&#8230;!<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/afiliadoscasadellibro.uinterbox.com\/tracking\/imp?typ=img&amp;act=573&amp;gel=63384&amp;pub=8539&amp;org=205\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/afiliadoscasadellibro.uinterbox.com\/tracking\/clk?act=573&amp;gel=63384&amp;pub=8539&amp;org=205\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><br>No pudo culminar la frase. El gato, pose\u00eddo por una fuerza y destreza demon\u00edaca, se lanz\u00f3 al rostro de su presa para clavarle sus afiladas u\u00f1as en sus ojos.&nbsp;Fue in\u00fatil deshacerse de \u00e9l. En sus desesperados intentos comenz\u00f3 a retroceder ciegamente para terminar cayendo por uno de los grandes ventanales. Su cuerpo ya sin vida permaneci\u00f3 varias horas en el jard\u00edn de la mansi\u00f3n. Su rostro, lavado por una lluvia que no cesaba, ya no ten\u00eda los ojos.&nbsp;Cuando la anciana mujer fue interrogada por la polic\u00eda s\u00f3lo atin\u00f3 a decir que hab\u00eda perdido el conocimiento mientras pretend\u00eda efectuar una m\u00e1s de las tantas sesiones especiales que frecuentaba realizar por expreso pedido de los clientes. Pero hubo algo m\u00e1s que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de la anciana y que se lo reserv\u00f3 para s\u00ed. Not\u00f3 la presencia del gato negro en todas las pinturas donde cada generaci\u00f3n familiar hab\u00eda sido retratada y comprendi\u00f3 enseguida que ese era el m\u00e1s oculto, oscuro y peligroso de los secretos guardados por esa familia.&nbsp;<br><em><strong>Autor: Carlos Eduardo D\u00edaz.&nbsp;Buenos Aires,&nbsp; Argentina.&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde Buenos Aires, Carlos Eduardo D\u00edaz nos ha enviado este relato homenaje a El Gato Negro de Edgar<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3446,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3439","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hablamos-de"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ 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