El Barrio se prorroga durante el mes de octubre después de la acogida que ha tenido su regreso a Madrid durante septiembre
Lo que iba a ser su última temporada en Madrid continúa ahora con nuevas funciones todos los jueves de octubre en la Sala AZarte, dando la oportunidad a más espectadores de reencontrarse con esta historia.
La prórroga de El Barrio llega después de la acogida recibida durante sus funciones de septiembre, inicialmente planteadas como las últimas representaciones de la obra en Madrid. La historia continúa encontrando espectadores y generando conversaciones en torno a la masculinidad, el deseo y la dificultad de expresar aquello que durante años permaneció en silencio.
Para este regreso, Pablo Blanco recoge por primera vez el testigo de Jaime Macanás en el papel de Darío. Rober Pascual vuelve a ponerse en la piel de Daniel, mientras que Diego Sánchez interpreta a Adrián.
La dirección y dramaturgia es de Diego Da Costa, responsable también del diseño de audiovisuales. La producción corre a cargo de La joie de la colina, con producción ejecutiva de Diego Da Costa y Julio Viñuela Gavela. Constanza Araya Aránguiz ejerce como ayudante de dirección.
El apartado artístico y técnico se completa con la composición musical y diseño de sonido de Julio Viñuela Gavela, la iluminación de José Carlos González, la escenografía de La joie de la colina y la fotografía de José Ángel Fernández de Córdoba, con la colaboración de Sala Bululú 2120.
El universo de El Barrio también ha traspasado el escenario. La obra cuenta con un libro a la venta junto a su precuela, A la orilla de la île Saint-Louis, ampliando la historia y el imaginario de la compañía más allá de las tablas.
El Barrio comienza con una noticia inesperada. Darío recibe la noticia de la muerte repentina de un antiguo amigo del grupo con el que compartió su adolescencia. Han pasado años desde la última vez que regresó al barrio, pero decide volver. No lo hace únicamente para despedirse: también necesita enfrentarse a unas heridas que, pese al paso del tiempo, siguen abiertas. Allí se reencontrará con Daniel, su mejor amigo de entonces, con quien mantuvo una relación personal intensa y ambigua. También aparecerá de nuevo Adrián, aquel amor que pudo ser y al que nunca se atrevió durante su juventud.
Los tres regresan al mismo lugar. Pero ellos han cambiado O quizá no. A través de este reencuentro, El Barrio pone el foco en cómo se construye la masculinidad en los ambientes de barrio y en cómo esta condiciona la forma en la que los hombres se relacionan, sienten y expresan sus deseos. La amistad, el deseo, el amor, la vulnerabilidad y el miedo aparecen atravesados por todas aquellas normas y aprendizajes que los personajes recibieron durante su juventud y que todavía hoy condicionan su manera de relacionarse.
El Barrio funciona como mucho más que un escenario. Es el lugar donde los personajes aprendieron determinadas formas de relacionarse y donde ahora deben regresar para enfrentarse a sus consecuencias. La pregunta ya no es quiénes fueron, sino qué pueden hacer ahora con todo aquello que dejaron pendiente. ¿Volver para cerrar una etapa? ¿Para reparar lo que se rompió? ¿Para decir finalmente aquello que nunca se dijo? ¿Conseguirán volver para avanzar o terminarán quedándose en el mismo lugar?
